El gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, encabezó junto a Jesusa Rodríguez Ramírez, asesora de la presidencia de la república, una significativa ceremonia para la reapertura de la zona arqueológica Ciudad de Conocimiento Toniná, ubicada en el municipio de Ocosingo. Esta acción marca el fin de años de cierre y representa un renovado compromiso con la preservación cultural e histórica de esta región.
Durante el acto, el mandatario estatal subrayó que la decisión responde a un compromiso firme de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha reconocido la importancia de devolver al público el acceso a este espacio que es patrimonio no solo de Chiapas, sino de México y del mundo. Ramírez Aguilar hizo énfasis en la trascendencia de esta apertura dentro de un contexto nacional en el que el liderazgo femenino impulsa iniciativas culturales profundas.
El gobernador destacó que esta reapertura no solo abre las puertas a los visitantes, sino que representa la oportunidad de consolidar proyectos turísticos responsables, impulsados desde la filosofía del Buen Vivir. Este enfoque promueve un desarrollo armónico, respetuoso con las comunidades locales y con el medio ambiente, asegurando que Ocosingo pueda beneficiarse de una conectividad terrestre y aérea que impulse su proyección a nivel global.
En representación de la presidenta Sheinbaum, Jesusa Rodríguez enfatizó que la recuperación de Toniná simboliza un acto de justicia histórica, donde la cultura ancestral y el patrimonio vuelven a estar en manos de las comunidades indígenas que han sido sus guardianes por siglos. Resaltó además la postura inquebrantable de la mandataria en la defensa del patrimonio cultural y la soberanía nacional, agradeciendo la colaboración del gobierno estatal para hacer realidad esta reapertura.
“El retorno de la luz y la restitución del patrimonio a las comunidades indígenas de Chiapas representan no solo la recuperación de un sitio arqueológico, sino también la recuperación del tiempo y del espacio que pertenecen al pueblo. Esta es una victoria que simboliza el respeto y la protección de nuestras raíces más profundas”, declaró Rodríguez.
Un renacer cultural para Chiapas
Joel Omar Vázquez Herrera, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), describió la reapertura como un acto de reivindicación cultural que revitaliza no solo a Chiapas, sino a todo México. Señaló la importancia de permitir el acceso libre y la conservación del patrimonio arqueológico, histórico, antropológico y paleontológico, para que toda la sociedad pueda disfrutar y aprender de él.
Asimismo, José Luis Javier Reyes Cabrera, titular de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal, felicitó la emisión del decreto que permitió esta reapertura y destacó la relevancia histórica y cultural de Toniná, destacando su potencial para el comercio, turismo y la difusión cultural en el ámbito internacional.
La presidenta municipal de Ocosingo, Manuela Angélica Méndez Cruz, expresó su agradecimiento a los gobiernos federal y estatal por atender esta petición histórica, que impulsará la llegada de turistas nacionales e internacionales, contribuyendo a fortalecer la identidad local y dinamizar la economía regional. Además, reconoció los trabajos de rehabilitación de la carretera Ocosingo-Toniná, destacando la importancia de la infraestructura para el desarrollo y la paz comunitaria.
A lo largo de la ceremonia, estuvieron presentes diversas autoridades y figuras relevantes como Sofía Espinoza Abarca, Dulce María Rodríguez Ovando secretaria general de Gobierno y Mediación, Amaranta Miranda Bellato representante de la Secretaría de Gobernación en Chiapas, Jesús Alberto Oropeza Nájera subsecretario de Relaciones Políticas y Mediación, así como Leobardo Daniel Pacheco Arias director del Centro INAH Chiapas y el arqueólogo Juan Yadeun Angulo, quienes acompañaron y respaldaron este histórico acontecimiento.
Esta reapertura no solo marca un nuevo impulso para la preservación del patrimonio en La Raza Media, sino que también reafirma el compromiso de las autoridades por preservar y compartir el legado ancestral que define la identidad cultural de México. Toniná se convierte así en un símbolo palpable del renacimiento cultural y de la cooperación entre gobierno y comunidades indígenas para construir un futuro basado en el respeto y valoración de las raíces históricas.