En Michoacán, el comercio ilegal de armas es una actividad que se ha masificado a través de grupos de WhatsApp, donde tanto integrantes de grupos delictivos como civiles participan activamente. Este mercado clandestino ofrece una amplia gama de armas, desde pistolas cortas hasta fusiles de alto calibre, sin que las autoridades logren detener esta práctica de manera efectiva.
La Raza Media accedió a uno de estos grupos, revelando la venta, compra e intercambio de armamento sin ninguna restricción aparente. Los precios varían y se ajustan a diferentes tipos y calibres de armas, reflejando la gran demanda y la diversidad de productos disponibles en este tipo de plataformas digitales.
¿Cuáles son los calibres y precios ofertados?
Entre las armas de corto alcance se encuentran pistolas calibre 25 milímetros que se ofrecen en 13 mil 500 pesos, y revolvers .38 Súper con un costo de 18 mil pesos. Modelos más comunes, como las pistolas Glock de 9 milímetros, alcanzan precios de hasta 36 mil 500 pesos, mientras que un revólver puede costar alrededor de 15 mil pesos. Por otro lado, las armas largas incluyen fusiles imponentes calibre .50 —aunque su precio no es visible—, pistolas calibre .40 en 28 mil pesos, y rifles conocidos como la R-15, vendidos por 52 mil pesos.
En el mismo paquete, rifles AK-63 se ofrecen en 70 mil pesos e incluyen tres cargadores, el AR-10 cuesta aproximadamente 60 mil pesos, y la Colt M4, equipada con rompe llamas, también aparece con precio oculto. Además, se venden suministros relacionados, como cajas a granel de municiones para R-15 a mil 300 pesos, y paquetes con diferentes tipos de municiones que incluyen proyectiles de fusiles denominados como “cuerno de chivo” o “serpiente de fuego”, estos últimos siendo un fusil de asalto calibre .45.
Este comercio ilegal va más allá de las armas. Dentro de este grupo que reúne 138 miembros, creado a finales de diciembre por administradores de Uruapan y Zitácuaro, se ofertan animales exóticos, como un cachorro de tigre blanco localizado en Morelia, la capital de Michoacán, y vehículos robados, presentados con fotografías. Un SEAT Arona, por ejemplo, se vende por 50 mil pesos y fue sustraído de una madrina.
Presencia del CJNG y otros grupos criminales en la entidad
Los municipios implicados en esta actividad ilegal comprenden diversas regiones de Michoacán, entre ellas Lázaro Cárdenas en la costa, Parácuaro y Apatzingán en la Tierra Caliente, Paracho y Uruapan en la Meseta Purépecha, así como Morelia en la zona centro. Allí operan grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Viagra, los casi extintos Blancos de Troya y Los Caballeros Templarios, entre otros.
¿Cómo trabajan las autoridades?
Las autoridades estatales están al tanto de este mercado negro; mediante labores de inteligencia y estrecha coordinación, equipos especializados de la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General del Estado de Michoacán detectan y desmantelan estas redes desde adentro. También realizan patrullajes cibernéticos y alertan a otras corporaciones para prevenir el tráfico de armas y demás actividades ilegales.
«La coordinación es fundamental. Inicialmente, la información se dirige al área de ciberpatrullaje, luego se remite al área de investigación. Además, mantenemos contacto con la Fiscalía y reforzamos la vinculación, canalizando los casos adecuadamente», declaró Carlos Daniel Cornejo Maldonado, director de la Policía Cibernética.
Además, la Fiscalía Estatal notifica a las autoridades competentes cuando los delitos exceden sus facultades, colaborando especialmente con la Fiscalía General de la República en casos fuera de su jurisdicción.
«En esos casos cooperamos estrechamente con la FGR. Es crucial generar perfiles simulados para ingresar a grupos y monitorear desde dentro», explicó Patricia Navarrete, responsable de la Policía Cibernética de la Fiscalía.
Por razones de confidencialidad, los detalles específicos de grupos desmantelados y su vinculación con el crimen organizado no se han revelado, aunque se confirmó que las denuncias por otros delitos cibernéticos, como fraudes o delitos sexuales, han registrado un notable incremento en la última década.
Cifrado de extremo a extremo, el reto
WhatsApp utiliza un cifrado de extremo a extremo que protege la privacidad de los mensajes, permitiendo que solo el emisor y receptor tengan acceso. Ni la aplicación ni Meta pueden acceder a los contenidos, lo que limita la actuación de las autoridades, que solo pueden intervenir con denuncias formales.
Este sistema de seguridad es aprovechado por grupos delictivos para llevar a cabo una variedad de delitos que van más allá del tráfico de armas, incluyendo otros de gran gravedad, lo que dificulta la tarea de vigilancia y control.
«Los delitos más comunes en Michoacán incluyen fraude, amenazas, ataques al honor, a la intimidad, a la imagen personal, y violencia digital en la esfera sexual», añadió la funcionaria estatal.
En cuanto al reclutamiento de jóvenes por parte de grupos criminales, aunque no está tipificado en el Código Penal local ni se ha detectado en la región, la Policía Cibernética trabaja preventivamente con foros educativos llamados Desconéctate y Reconéctate para alertar a estudiantes sobre los riesgos en internet y plataformas digitales.
«Nos enfocamos en jóvenes de preparatoria y universidad, pero también llegamos a estudiantes de secundaria y primaria para que comprendan los riesgos de las plataformas de videojuegos. Los videojuegos no son negativos, pero pueden ser perjudiciales si no se usan con cuidado», concluyó la funcionaria.
Este fenómeno revela la complejidad y el desafío que representan las tecnologías digitales para la seguridad pública en Michoacán, demandando estrategias integrales que combinen inteligencia, coordinación interinstitucional y educación preventiva en la sociedad.