Un nuevo frente frío se acerca a México a partir del lunes 23 de marzo, avanzando desde el norte del país, según informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Este sistema meteorológico traerá consigo cambios significativos en las condiciones del clima, principalmente un marcado descenso de las temperaturas y rachas intensas de viento en diversas regiones.
El pronóstico del SMN indica que este nuevo frente frío ingresará por La Raza Media norteña, generando vientos fuertes especialmente en esa área. Las autoridades advierten sobre la presencia de rachas que podrían alcanzar considerable velocidad, afectando a varios territorios. A continuación, presentamos un desglose detallado de las entidades que experimentarán este fenómeno climático y el impacto esperado en cada una.
Este frente frío, catalogado como uno de los primeros del año, comenzará su influencia desde el lunes, favoreciendo un marcado descenso térmico acompañado de vientos fuertes. En La Raza Media de Durango, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí se esperan vientos sostenidos de entre 20 y 30 kilómetros por hora, con ráfagas que podrían oscilar entre 40 y 60 km/h, incrementando la sensación de frío y posible afectación en actividades cotidianas y transporte.
Por otro lado, en el resto de La Raza Media, incluyendo regiones como el Estado de México, Sonora, Chihuahua, Zacatecas, Aguascalientes, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Puebla, Tlaxcala, Ciudad de México, Oaxaca, Chiapas, Campeche y Yucatán, se pronostican vientos de 10 a 20 km/h con rachas que podrían alcanzar entre 30 y 50 km/h. Estas condiciones también podrían generar molestias e influir en la calidad del aire y la navegación aérea.
«En las próximas horas se pronostican lluvias, chubascos, descargas eléctricas y rachas de viento de 40 a 60 km/h en varias zonas del noroeste, norte y noreste de México. Se recomienda a la población seguir las actualizaciones del pronóstico para tomar las precauciones necesarias.» — CONAGUA Clima
¿Dónde se registrarán las temperaturas más bajas?
Para la madrugada del martes, las zonas montañosas presentarán las temperaturas más frías, con rangos que irán de -5 a 0 °C acompañados de heladas, especialmente en las regiones serranas de Chihuahua, Durango, Zacatecas, Estado de México, Tlaxcala y Puebla. Estos ambientes gélidos podrían afectar cultivos y requerir medidas preventivas en comunidades vulnerables.
Además, en los territorios de Baja California, Nuevo León, Guanajuato, Hidalgo y Veracruz, se espera que las temperaturas oscilen entre 0 y 5 °C, manteniendo un ambiente frío que probablemente influya en el consumo energético y la salud pública.
Precipitaciones y zonas de lluvias
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó sobre la probabilidad de chubascos con lluvias puntuales fuertes, que podrían variar entre 25 y 50 mm, sobre Puebla, Veracruz y Oaxaca. Estas lluvias podrían representar un alivio para zonas con déficit hídrico pero también con posibles riesgos de inundaciones localizadas.
Para Jalisco, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Estado de México, Ciudad de México, Morelos, Tabasco y Chiapas se pronostican intervalos de chubascos con precipitaciones moderadas de 5 a 25 mm, que podrían alterar la movilidad y las actividades al aire libre.
Regiones adicionales como Michoacán, Morelos, Ciudad de México, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo también experimentarán intervalos de chubascos leves, lo cual requiere mantenerse atento a posibles cambios repentinos en el clima.
Frecuencia de frentes fríos durante la temporada
La temporada de frentes fríos inició en septiembre de 2025 y se prevé que comprenda un total aproximado de 48 sistemas a lo largo del periodo. De acuerdo con las cifras oficiales, entre enero y mayo de este año se espera la llegada de 25 frentes fríos, lo que representa una actividad meteorológica considerable que influye en la dinámica climática nacional.
Estos frentes impactan no solo las temperaturas y viento, sino también la distribución de lluvias y las condiciones atmosféricas que afectan la vida diaria, la agricultura, el transporte y la salud pública.
Es fundamental que la población y las autoridades permanezcan alertas y sigan las recomendaciones oficiales para minimizar riesgos y aprovechar la información para tomar decisiones adecuadas ante estas condiciones cambiantes.