Para el ciclo agrícola de 2026, los cultivos principales que se sembrarán en la región serán forrajes, nogales y hortalizas, aprovechando eficientemente el agua disponible proveniente de las presas. Esta decisión se enmarca en un contexto donde el uso adecuado del recurso hídrico es fundamental para maximizar la producción agrícola y garantizar la sustentabilidad en el área rural.
Samuel Martínez González, líder de la CNC en Lerdo, informó que actualmente el río Nazas y los canales de riego ya cuentan con flujo de agua, permitiendo así extraer hasta 750 millones de metros cúbicos autorizados de las presas. Esta cantidad representa un volumen significativo para cubrir las necesidades de riego en las extensas áreas dedicadas a la agricultura, reflejando un buen manejo del recurso hídrico en la región.
En concreto, para el municipio de Lerdo están proyectadas 6 mil 370 hectáreas para siembra en este ciclo agrícola. Del total, aproximadamente un 40% estará destinado a cultivos de alfalfa, un 30% a maíz forrajero, y el resto se repartirá entre hortalizas y nogales. Esta diversidad permite no solo atender la demanda del mercado sino también mantener el equilibrio agroecológico y económico del sector productivo.
«El avance en el riego a nivel de canales en los ejidos es favorable, y es una gran noticia que ya haya iniciado el ciclo agrícola. La siembra representa una esperanza económica para muchas familias rurales, ofreciendo la posibilidad de tener ingresos para seguir subsistiendo en el campo», destacó Martínez González sobre el inicio de actividades en esta temporada.
Con respecto al Plan de Tecnificación promovido por el gobierno federal, el dirigente explicó que las obras y actividades relacionadas se encuentran temporalmente detenidas, pues una vez que comienza el ciclo agrícola, el proyecto se pausa. Se espera que estas acciones se reanuden en agosto, buscando implementar tecnologías que optimicen el uso del agua y los recursos agrícolas.
Por otra parte, Martínez González mencionó que la principal demanda actual de los productores es el revestimiento de los canales de riego con concreto. Aunque algunos productores se oponen, está ampliamente demostrado que esta medida reduce significativamente las pérdidas por filtración y mejora la conducción del agua, lo que se traduce en una mayor eficiencia en el sistema de riego. En una segunda fase, se espera avanzar hacia la tecnificación a nivel parcelario para perfeccionar aún más el proceso productivo.
Este enfoque en mejorar la infraestructura de riego y diversificar los cultivos representa una estrategia integral para fortalecer la agricultura regional, garantizando un uso sostenible del agua y una mejor rentabilidad para los pequeños y medianos productores. La combinación de forrajes, nogales y hortalizas no solo responde a las condiciones ambientales y económicas, sino que también abre oportunidades para consolidar la producción y el desarrollo rural en La Laguna.
En suma, el ciclo agrícola 2026 se perfila como una etapa crucial para la región, donde el manejo adecuado del agua y la renovación de técnicas agrícolas serán decisivos para impulsar la productividad y mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales, reafirmando el compromiso con un desarrollo agrícola sostenible y rentable para todos los involucrados.