Las autoridades del condado de Santa Bárbara están aumentando la fiscalización sobre los vendedores ambulantes de comida que operan sin los permisos correspondientes, argumentando preocupaciones relacionadas con la salud pública. Este esfuerzo coincide con el inicio próximo de las operaciones de una nueva fuerza especial que comenzará su trabajo en abril.
Juan Jose, quien ha vendido frutas durante aproximadamente un mes, ha tenido experiencias positivas hasta ahora. «Me gusta trabajar en Santa Bárbara. Me va bien», comentó. Sin embargo, los funcionarios del condado señalaron que vendedores como Jose estarán sujetos a una supervisión más estricta.
La nueva fuerza especial exigirá a los vendedores obtener los permisos necesarios, establecerá dónde y cuándo pueden operar, y regulará los tipos de equipos utilizados en la preparación de alimentos. Jason Johnston, director de Servicios de Salud Ambiental del condado de Santa Bárbara, afirmó que la aplicación de la ley se enfocará en quienes operen sin permisos.
«Planeamos enfocar los controles en los vendedores sin permisos», indicó Johnston, y añadió que uno de los cambios más importantes será que los Servicios de Salud Ambiental podrán retirar alimentos y, en algunos casos, equipos.
Entre septiembre y enero, el personal de Salud Ambiental llevó a cabo nueve operativos de cumplimiento. Durante estas inspecciones, se emitieron 14 avisos de infracción y se descartaron aproximadamente 575 libras de carne contaminada, informó un comunicado oficial del condado.
Johnston destacó que las preocupaciones principales incluyen la falta de condiciones sanitarias adecuadas, la ausencia de estaciones para lavarse las manos, la refrigeración insuficiente y prácticas inseguras en la cocción de alimentos, además del riesgo que implica operar junto a vías transitadas.
Las autoridades reconocieron que algunos vendedores podrían tener dificultades para cumplir con los nuevos requisitos. Johnston puntualizó que actualmente el condado no cuenta con fondos para apoyar a aquellos vendedores que no puedan costear el proceso de obtención de permisos.
Esta iniciativa de la fuerza especial comenzará en abril como parte de un esfuerzo más amplio para mejorar la seguridad alimentaria y los estándares de salud pública en todo el condado.