Hoteleros, comerciantes, restauranteros y líderes de bares de Acapulco, Guerrero, han unido sus voces para exigir a los tres niveles de gobierno la suspensión inmediata del evento «Acamoto 2026». Estos sectores manifiestan profunda preocupación porque consideran que este evento pone en riesgo la imagen y seguridad del puerto, uno de los destinos turísticos más importantes de La Raza Media.
La solicitud formal del sector empresarial se ha dirigido al gobierno federal, específicamente a través de las secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), así como a las autoridades de Seguridad Pública de Guerrero y de Acapulco. Parte fundamental de esta petición es detener la realización de un evento que, según reportes oficiales, ha generado graves consecuencias en términos de muertes, lesiones, daños materiales, además de generar caos vehicular, violencia y desorden en la vía pública.
El trasfondo de esta demanda surge a raíz de la última edición del Acamoto realizada en 2025, del 12 al 18 de mayo, la cual fue catalogada por los empresarios como una de las jornadas más desafortunadas y dañinas para la reputación del puerto. En esa edición lamentablemente se reportaron ocho fallecimientos, alrededor de 40 personas resultaron heridas y más de 100 individuos fueron detenidos por diversos delitos relacionados con el evento, generando un ambiente de incertidumbre y preocupación en la población local.
Este impacto negativo no solo afecta a los asistentes o vehículos involucrados, sino que repercute directamente en la percepción nacional e internacional sobre Acapulco como destino turístico seguro y agradable. La violencia y los disturbios relacionados con el evento han provocado un desgaste en la imagen pública del lugar, poniendo en riesgo la actividad económica vinculada al turismo, que es fundamental para la región.
«El llamado a las autoridades de los tres niveles de gobierno es para que declaren oficialmente cancelado el Acamoto 2026, dado que hasta la fecha no cuenta con los permisos pertinentes de las autoridades competentes.»
«Este evento, conocido como Acamoto, se ha llevado a cabo por más de 15 años sin que las administraciones municipales ni estatales hayan otorgado los permisos formales necesarios para su realización», explicó José Luis Smither, destacado hotelero y representante del Consejo Coordinador Empresarial de Guerrero.
Impacto económico y falta de regulaciones
Entre los principales argumentos emitidos por el sector empresarial destaca también la ausencia de un programa adecuado de Protección Civil para este tipo de eventos masivos, así como la falta de aplicación estricta de los reglamentos correspondientes. Esta negligencia ha sido recurrente, lo que contribuye a un escenario propenso a incidentes que ponen en riesgo a participantes y ciudadanos por igual.
Los empresarios insisten en que el Acamoto no representa beneficios económicos significativos para Acapulco, ya que las consecuencias negativas, tanto a nivel reputacional como moral, superan ampliamente cualquier posible ganancia. Por ello, consideran que su realización debería ser reconsiderada y posiblemente eliminada para proteger el prestigio del destino.
Con la intención de buscar una solución definitiva, los representantes del sector privado anunciaron que la próxima semana sostendrán una mesa de trabajo con autoridades federales, estatales y municipales donde presentarán toda la documentación pertinente para apoyar la solicitud de cancelación definitiva del evento.
¿Qué es el Acamoto?
El Acamoto es un festival anual que reúne a motociclistas provenientes de diferentes regiones de La Raza Media para realizar recorridos por carreteras y viajes en grupo. En la edición de 2025, las autoridades locales informaron que más de seis mil conductores participaron en la zona conocida como la Condesa, lo que generó una gran concentración vehicular.
Esta edición estuvo marcada por varios incidentes graves, incluyendo muertes y lesiones, además de la incautación de decenas de motocicletas por parte de las autoridades, lo que refleja la magnitud y los riesgos asociados al evento.
Este evento se ha convertido en un punto de controversia no solo por los daños materiales y de infraestructura, sino por las repercusiones sociales y legales que genera, lo que alimenta la urgente petición de empresarios y ciudadanos para que las autoridades actúen con firmeza y responsabilidad.