La magistrada del Poder Judicial de Oaxaca, Alba Osorio Velasco, y su hijo de 18 años sufrieron un grave accidente cuando la camioneta en la que viajaban perdió el control y cayó al cauce del río Salado, ubicado en la jurisdicción de San Antonio de la Cal, al sur de la zona metropolitana de Oaxaca. Ambos resultaron con múltiples golpes, lo que generó una rápida movilización de los servicios de emergencia para su rescate y atención médica.
El accidente ocurrió alrededor de las 08:40 horas cuando la camioneta, conducida por Germán M.O., un joven de 18 años, descendió de manera descontrolada hasta precipitarse en el río Salado, quedando volcados dentro del agua. La magnitud del incidente fue considerable y puso en alerta inmediata a las autoridades locales para garantizar la seguridad de los afectados y evitar mayores complicaciones.
Como resultado del accidente, el joven estudiante de preparatoria sufrió una posible luxación en el brazo derecho mientras que Alba Osorio, magistrada con 62 años de edad, presentó múltiples golpes en diversas partes del cuerpo. La situación de ambos fue crítica, pero lograron ser rescatados con vida gracias a la rápida respuesta de las unidades de emergencia.
Elementos de la Policía Vial Estatal, junto con miembros del Cuerpo de Bomberos y otros grupos de auxilio, acudieron al lugar para abanderar la zona y llevar a cabo las maniobras de rescate. La colaboración entre estas dependencias fue esencial para sacar a la magistrada y a su hijo con seguridad y en el menor tiempo posible, evitando que las lesiones se agravaran.
El accidente tuvo lugar en las inmediaciones de la calle FM Lund, dentro del municipio conurbado de San Antonio de la Cal, una zona cercana a la capital oaxaqueña. La prontitud de los cuerpos policiacos y las brigadas de emergencia enviadas desde esta localidad fue determinante para estabilizar a los heridos y coordinarlos hacia su traslado inmediato.
Ambos fueron trasladados al Hospital Militar para recibir la atención médica especializada necesaria dada la naturaleza de sus heridas. Las autoridades médicas han reportado que, a pesar del impacto y la caída, la vida de la magistrada y su hijo no corre peligro, aunque siguen bajo observación continua para monitorear su evolución.
Este suceso ocurrió en un momento de reciente actividad sísmica en la región, donde se reportaron sismos de magnitud 5.2 en Oaxaca y 5.3 en Guerrero, hechos que aumentan la preocupación por la seguridad vial y las condiciones geográficas inestables que pueden estar presentes en la zona, especialmente cerca de cuerpos de agua como el río Salado.
El accidente también ha abierto espacios de reflexión sobre la importancia de reforzar la infraestructura vial y las medidas de prevención en áreas vulnerables para evitar que sucesos similares pongan en riesgo a las personas y funcionarios públicos. En estos casos, la colaboración inmediata y las respuestas coordinadas resultan vitales para salvar vidas.