La Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos ha aprobado la solicitud para que la central nuclear Diablo Canyon continúe operando hasta el año 2045, extendiendo así su periodo de funcionamiento 20 años más allá del plan original.
Hace una década, Pacific Gas & Electric (PG&E) anunció que desmantelaría la planta nuclear para 2025, con el reactor de la Unidad 1 programado para desconectarse en 2024 y la Unidad 2 en 2025. Sin embargo, en 2022, estos planes cambiaron tras la aprobación de la Ley del Senado 846 por el gobernador Gavin Newsom, que permitió que la planta siguiera en operación hasta 2030.
Esta extensión ocurrió en un contexto de creciente presión para mantener en funcionamiento Diablo Canyon, a pesar de los objetivos estatales de transición hacia fuentes de energía más renovables. PG&E ha subrayado la importancia de esta planta, que suministra energía limpia a aproximadamente 4 millones de habitantes de California y representa cerca del 20 % de la energía limpia del estado.
El director ejecutivo de PG&E, Sumeet Singh, describió los cambios y desafíos de la última década como «increíbles» y reflexionó sobre la evolución del equipo y la situación desde entonces, destacando el progreso hecho hasta el presente.
Por su parte, el representante federal Salud Carbajal señaló que esta renovación de la licencia llega en un momento de alta incertidumbre en el mercado energético debido a conflictos globales y disputas comerciales. Carbajal expresó orgullo por las medidas que California está tomando para asegurar la estabilidad de su red eléctrica.
Aunque la extensión federal ha sido concedida para operar hasta 2045, para que Diablo Canyon continúe funcionando más allá del 2030 es necesaria una acción adicional por parte de la legislatura de California.
Este caso refleja los complejos desafíos entre la seguridad energética, las políticas estatales y los compromisos ambientales, en un escenario donde la central nuclear Diablo Canyon sigue siendo una pieza clave en el suministro eléctrico de California.