Como cada Viernes Santo durante más de cuatro décadas, la tradición del viacrucis viviente en la Catedral de Santa María de Guadalupe volvió a reunir a cientos de fieles en Gómez Palacio, en un acto de profunda fe organizado por el grupo de Franciscanos. Este evento simbólico no solo representa una representación teatral, sino un momento para vivir y sentir el misterio del amor divino que se entrega por la salvación de la humanidad, enfatizó el párroco José Alejandro Lugo González.
La representación inició cerca de las 10 de la mañana en la puerta principal de la Catedral con la primera estación, donde Jesús es condenado a muerte. A pesar del intenso sol, una multitud considerable de personas se congregó como testigo y acompañante en esta emotiva procesión. El recorrido tradicional continuó por la calle Independencia, luego por la calle Héroes de Nacozari hasta llegar a las faldas del cerro de la Pila, en el sector de Trincheras, donde culminó con la crucifixión de Jesús.
Antes de este gran viacrucis para adultos, se llevó a cabo una representación infantil en la Plaza de Armas, en la que niños participantes de la Pascua representan las 14 estaciones, manteniendo viva esta tradición desde hace varios años. Para la gran puesta en escena, la preparación de los protagonistas como Jesús, María, Poncio Pilatos, los Apóstoles y los Romanos comenzó dos semanas antes de la Cuaresma, integrando a jóvenes y adultos comprometidos con este acto de fe y devoción.
«Cada año el mensaje permanece: vivir y experimentar el inmenso amor que Dios nos ha ofrecido, reconocer que Jesucristo, nuestro Señor y Dios, entregó su vida para que nosotros tengamos vida verdadera».
«Estos días pueden ser de descanso o vacaciones, pero es importante que también le dediquemos tiempo al Señor que dio todo por nosotros».
El Triduo Pascual, que comprende los días más sagrados del calendario litúrgico católico, abarca desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección. Es un periodo que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, siendo este último día el más relevante para los creyentes. En este sentido, el párroco hizo una invitación abierta a la comunidad para celebrar de manera intensa y consciente el triunfo y centro del misterio cristiano.
«Invitamos a todos a participar y acudir a la Catedral, a sus templos y parroquias, para vivir plenamente este momento, que representa lo más importante en nuestras celebraciones cristianas».
En paralelo, la 87° edición del tradicional viacrucis en la parroquia Santa Rosa de Lima también atrajo a miles de fieles provenientes de diversas partes de La Región Lagunera. Dirigido por el padre Dagoberto Sifuentes Favela, este acto cobró un significado especial en esta ocasión, ya que está dedicado a la Santísima Virgen de Guadalupe y a los enfermos, resaltando así un carácter más espiritual.
«Contamos con la presencia de la tilma de Nuestra Señora de Guadalupe durante la Novena Intercontinental y bajo su amparo queremos realizar este acto, que, aunque tradicional y con ochenta y siete años de historia, ahora lleva un matiz más espiritual».
Brayan Caldera, con tan solo 24 años, interpretó por primera vez a Jesús de Nazaret, uniéndose a un grupo de jóvenes y adultos que conforman la comunidad activa que da vida a esta representación emblemática. El viacrucis de Santa Rosa de Lima es reconocido como el más antiguo y tradicional de Gómez Palacio, recorriendo alrededor de dos kilómetros por la colonia homónima.
La procesión inicia en la iglesia situada en la calle Miguel Auza y privada Francisco Zarco, extendiéndose por nueve cuadras antes de regresar al punto de partida. Durante el recorrido, se pudo observar la presencia de familias originarias de Santa Rosa, así como de colonias cercanas y otras áreas de La Laguna, quienes llegaron para ser testigos de las 14 estaciones representadas con devoción y solemnidad.
Las manifestaciones de fe como estos viacrucis no solo preservan las tradiciones religiosas, sino que fortalecen el sentido comunitario y espiritual de la región, siendo un momento especial de encuentro para creyentes y visitantes por igual.
El compromiso y dedicación de los participantes, junto con la concurrencia masiva de fieles, reflejan la importancia que estas celebraciones tienen para la identidad religiosa y cultural de Gómez Palacio y sus alrededores. Así, año tras año, estas representaciones ofrecen un espacio para reflexionar sobre el amor divino y renovar la esperanza en la vida y la fe cristiana.