Con una herencia cultural de más de cinco décadas, la colonia Francisco Zarco, más conocida como “Trincheras”, volvió a vivir una emotiva edición de la tradicional quema de Judas, un evento que este año congregó a más de 10 mil personas, según datos proporcionados por los organizadores. Esta celebración representa un momento de unión y arraigo cultural para la comunidad local y visitantes.
Desde primeras horas de la jornada, grupos de jóvenes caracterizados con vestimentas que incluyen trajes femeninos y máscaras recorrieron las avenidas principales del centro del sector, realizando colectas en comercios y diversos establecimientos. Los fondos recaudados se destinan íntegramente a la organización del evento, abarcando desde la creación de las figuras simbólicas de Judas, que usualmente se representan con una imagen similar a la de un diablo, hasta la logística general de la festividad.
Juan Alvarado, conocido popularmente como “Roco”, explicó que la preparación de esta festividad inicia meses antes, cuando los jóvenes comienzan con el diseño y construcción de las figuras, así como la recolección de materiales y la fabricación de los artefactos pirotécnicos que serán parte del espectáculo. «Ellos inician sus proyectos desde febrero, dedicándole mucho esfuerzo y tiempo, pero el resultado vale la pena porque se trata de una tradición profundamente significativa y hermosa».
Organización y tradición
En este 2026, la celebración adquiere un significado especial al acercarse a su 60 aniversario, pues ya se cuentan 58 años de historia ininterrumpida en la realización de esta festividad. Para esta ocasión, uno de los principales atractivos fue la figura de un Pegaso, fabricada por uno de los grupos participantes, aunque se anticipa que para el aniversario 60 se prepare un montaje aún más especial y memorable.
Respecto a la organización, “Roco” indicó que se llevan a cabo varias reuniones previas entre los representantes de los diferentes barrios para coordinar la logística, asegurando un ambiente seguro y familiar para todos los asistentes. «Lo fundamental es que no existan problemas, porque llegan familias completas y visitantes de otros lugares, queremos que todos disfruten sin inconvenientes».
Una novedad en esta edición fue que cada barrio decidió realizar la quema de Judas en su propia localidad, recuperando una antigua práctica tradicional. En total, se quemaron seis figuras conocidas como “chamucos” en diferentes puntos: Barrio Alto, Mozart, Fachas, El Aurilla, Los Six y El Tajito, reforzando el sentido comunitario en cada sector.
Actividades y ambiente festivo
Las actividades comenzaron aproximadamente entre las 14:00 y las 14:30 horas, con algunos lugares como el barrio Mozart iniciando su celebración a las 14:00 horas en punto. En Barrio Alto, las festividades se prolongaron hasta alrededor de las 4:30 horas, mientras que en otros sectores, donde también hubo bailes y exhibiciones de box, las celebraciones se extendieron hasta la medianoche.
Además de la tradicional quema, el público disfrutó de múltiples actividades recreativas, incluyendo lucha libre, boxeo y un desfile matutino en el sector Centro de la ciudad que contempló tres figuras acompañadas de motocicletas tipo chopper, las cuales se mantuvieron en exhibición para el deleite de los asistentes.
En términos de seguridad, el evento contó con la presencia de cuerpos de Seguridad Pública, así como el respaldo de elementos de la SEDENA y la Guardia Nacional, quienes realizaron labores de vigilancia constantes durante toda la festividad para garantizar la protección de las personas y el orden público.
Esta celebración simboliza el triunfo del bien sobre el mal y se vivió en un ambiente festivo donde destacaron carros alegóricos y la presencia de agrupaciones musicales que animaron la jornada con su energía y ritmo, fortaleciendo el sentido de comunidad y la alegría compartida.
Con estas iniciativas, los organizadores buscan preservar viva una de las tradiciones más representativas de Gómez Palacio, promoviendo la convivencia social y fortaleciendo el arraigo cultural entre los habitantes del área conocida como “Trincheras”.
«Tenemos un momento muy significativo cuando las figuras de Judas se incendian en las calles de Trincheras, y esa quema simboliza una purificación colectiva y un festejo donde la comunidad se une para reafirmar sus raíces y tradiciones», comentó Juan Alvarado, conocido como “Roco”, detallando la emoción y el significado profundo que esta tradición guarda para todos los participantes.