Diego Adalberto Figueroa Casillas, hermano de Catalina Figueroa, una de las víctimas mortales relacionadas con la aplicación de sueros vitaminados, ha denunciado graves irregularidades médicas que habrían llevado a la trágica pérdida de su hermana. Catalina falleció tras recibir un tratamiento intravenoso en una clínica privada en Sonora, un caso que ha encendido las alarmas sobre la seguridad y la adecuada atención en estos procedimientos.
Padres de la víctima recibieron suero sin complicaciones
En una entrevista exclusiva para La Raza Media Televisión conducida por Tania Díaz, Diego relató que el motivo original para acudir a la clínica fue aliviar el dolor de pierna de su padre, quien padece Parkinson. Fue precisamente a él a quien se le administró inicialmente el suero vitaminado, mismo que generó efectos positivos al desinflamar su pierna. Posteriormente, decidieron administrar una segunda dosis a su padre y la primera a su madre, quienes no presentaron complicaciones.
«Mi hermana buscó salud para nuestro papá, tomó la decisión de acudir a la clínica para ayudar con el dolor en su pierna y fue a él a quien le pusieron el primer suero.»
«El tratamiento benefició a mi papá, la inflamación empezó a disminuir, y días después aplicaron una segunda dosis a él y la primera a mi mamá.»
Estos hechos reflejan un antecedente donde los padres de la familia habían recibido el mismo tipo de suero vitaminado, incluso en varias ocasiones previas, sin que se presentaran reacciones adversas hasta ese momento, lo que subraya la preocupación sobre qué pudo desencadenar la fatal reacción en Catalina.
Acusa atención médica insuficiente
Sin embargo, la situación de Catalina fue diferente. Por indicaciones de la clínica, ella recibió la primera dosis del suero en su domicilio, donde comenzaron a presentarse síntomas alarmantes que no se vieron en su padre ni en su madre. Diego señaló que estos síntomas deterioraron rápidamente el estado de salud de su hermana.
«Empezó a sentirse muy mal, su presión arterial bajó y se veía extremadamente pálida. Esta sustancia fue tan letal que pudo causarle la muerte en menos de media noche.» Diego criticó que, pese a la emergencia, la atención médica recibida fue insuficiente, tanto por parte del personal de la clínica como en el hospital donde fue trasladada posteriormente.
«Cuando llegué a explicar lo ocurrido, el personal no sabía cómo actuar; claramente no estaban capacitados para manejar una emergencia de esta naturaleza. Les describí detalladamente lo sucedido, pero no supieron qué hacer,» denunció, además de señalar que hubo demoras significativas en su atención, incluyendo más de 24 horas sin ingreso a terapia intensiva.
Exigen investigar a los responsables
Diego explicó que Catalina fue diagnosticada con un cuadro grave conocido como choque séptico, la causa directa de su fallecimiento. Describió cómo su hermana sentía una sensación intensa de ardor interno, como si se quemara por dentro, y aunque luego recibió otros sueros, nunca logró estabilizarse por completo.
El hermano de la víctima enfatizó que este no es un caso aislado; asegura conocer al menos seis incidentes similares relacionados con la aplicación de estos sueros intravenosos en la región.
«Hay algo profundamente preocupante en todo esto, la gente está en total desconocimiento de lo que realmente está sucediendo.»
Además, comentó que tras la visibilización pública del caso, más personas se han acercado a la familia para compartir experiencias similares. Actualmente, la familia ha presentado una denuncia formal ante la Fiscalía y exige que se realice una investigación exhaustiva para identificar y responsabilizar a los implicados, especialmente al médico presuntamente involucrado en aplicar estos tratamientos, incluso durante horas nocturnas.
«Exigimos justicia y no permitiremos que este caso quede olvidado. Ese médico no debería estar en libertad.»
Este caso destaca la urgencia de revisar los protocolos médicos y la supervisión en tratamientos con sueros vitaminados, que, aunque muchas veces son considerados como terapias complementarias, pueden representar graves riesgos si no se administran adecuadamente. La tragedia de Catalina no solo impacta a su familia, sino que pone en alerta a la comunidad médica y la sociedad en general sobre prácticas que deben ser reguladas con mayor rigor.