Una psicóloga experta en desarrollo infantil ha alertado sobre un truco que se ha vuelto viral en redes sociales para calmar las rabietas de los niños, advirtiendo que puede no ser una práctica adecuada. Según Edith Shiro, utilizar un nombre específico, como ‘Jessica’, para asustar a un niño y así detener un berrinche no es recomendable, ya que podría generar consecuencias negativas en el comportamiento y bienestar emocional de los pequeños.
Edith Shiro explica que esta técnica, popularizada en videos virales, consiste en mencionar un nombre temido por el niño para interrumpir sus accesos de ira o frustración. Sin embargo, esta estrategia es cuestionable porque apela al miedo y puede dificultar la confianza y comunicación abierta entre padres e hijos. La especialista señala que cada niño reacciona distinto y que la reprensión basada en el susto podría aumentar la ansiedad y el malestar en lugar de ayudar.
El origen de esta práctica viral proviene de la búsqueda constante de soluciones rápidas para manejar el temperamento infantil, especialmente en tiempos donde el acceso a contenidos digitales influye en las dinámicas familiares. Edith Shiro enfatiza que los berrinches son una forma natural en que los niños expresan emociones intensas y frustraciones que aún no saben controlar adecuadamente debido a su desarrollo neurológico.
El impacto de emplear métodos que infunden miedo puede ser contraproducente para el desarrollo emocional del niño. Además de no resolver la raíz del problema, pueden generar desconfianza y dificultar la formación de habilidades sociales y emocionales saludables. Por ello, la psicóloga recomienda que los adultos manejen las rabietas con calma, empatía y estrategias que fortalezcan un vínculo positivo y seguro.
Como alternativa, Edith Shiro sugiere tácticas como validar los sentimientos del niño, ofrecerle opciones para manejar su enojo, y enseñarles técnicas de respiración o distracción. También recomienda establecer límites claros y consistentes con amor, fomentando la comunicación abierta para que el niño se sienta escuchado y comprendido.
En conclusión, aunque los trucos virales pueden parecer soluciones simples y efectivas para padres y cuidadores, es vital tener precaución y evaluar las consecuencias a largo plazo en la salud emocional de los niños. La atención profesional y el uso de métodos fundamentados en la psicología infantil pueden contribuir a un desarrollo más equilibrado y relaciones familiares más saludables.