Durante el primer trimestre de 2026, el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas informó que Coahuila registró nueve nuevas ausencias, mientras que Durango presentó un total de 37, reflejando una alarmante continuidad en el fenómeno de desapariciones en ambas regiones. Estos datos reflejan una situación delicada que exige atención y acciones concretas por parte de las autoridades y la sociedad civil.
En Coahuila, de las nueve personas reportadas como desaparecidas, siete son hombres y dos mujeres, lo que representa el 77.78% y el 22.22% del total respectivamente. Las desapariciones se distribuyen de manera particular en diversas localidades: tres en Saltillo, dos en Monclova, dos en Candela, una en Castaños y una más en Torreón. En contraste, durante el mismo periodo, solo tres personas fueron localizadas, de las cuales dos son hombres y una mujer.
Por su parte, Durango presentó un panorama más extenso, con 37 nuevas ausencias registradas. De estas, 22 corresponden a Durango capital, mientras que el resto se distribuye en municipios como Gómez Palacio (4), Santiago Papasquiaro (2), Lerdo (2), Nuevo Ideal (1), Pueblo Nuevo (1) y Vicente Guerrero (1). En términos porcentuales, el 58.82% son hombres y el 41.18% mujeres, destacando una mayor proporción masculina entre los desaparecidos.
El Registro Nacional también indica que en el primer trimestre del año se localizaron 161 personas en Durango. La mayoría, 134, pertenecen a Durango capital, mientras que los demás localizados provienen de municipios como Gómez Palacio, Pueblo Nuevo, Tepehuanes, Santiago Papasquiaro, Lerdo, Mezquital, Guadalupe Victoria, El Oro y Peñón Blanco.
Estas cifras contrastan con la narrativa oficial de distintos niveles de gobierno que minimizan o ignoran la persistencia de desapariciones en La Raza Media. A pesar de las críticas y cuestionamientos que diversas organizaciones y colectivos de búsqueda han realizado respecto a la confiabilidad y cobertura del Registro Nacional, este documento sigue siendo una fuente valiosa para revelar que las ausencias no han cesado y que la problemática continúa siendo crítica y urgente.
Las desapariciones representan un fenómeno complejo que involucra factores sociales, económicos y de seguridad, donde la colaboración entre autoridades y sociedad civil es esencial para mejorar los mecanismos de búsqueda y prevención. Además, los resultados actuales evidencian la necesidad de fortalecer las políticas públicas y la investigación para evitar que más personas desaparezcan y para garantizar la localización efectiva de aquellas que ya han sido reportadas como ausentes.
En este contexto, la sociedad exige mayor transparencia y compromiso por parte de las instancias gubernamentales para que los esfuerzos en la lucha contra las desapariciones sean más efectivos, y se brinde justicia y apoyo a las familias afectadas. La coordinación entre distintos sectores y municipios es clave para atender esta problemática que afecta profundamente a La Raza Media.
Finalmente, el registro del primer trimestre de 2026 invita a reflexionar sobre la importancia de no permitir que la cifra de desaparecidos se normalice o se invisibilice. Se requiere un enfoque integral y sostenido que priorice los derechos humanos y la dignidad de las víctimas para generar soluciones duraderas y recuperar la confianza ciudadana en los procesos oficiales de búsqueda y localización.