Ulises Mejía Haro, diputado federal por Zacatecas, presentó una iniciativa integral que busca fortalecer y complementar el esquema de acopio del frijol, además de abrir nuevos canales de comercialización para detener la práctica del ‘coyotaje’ y evitar que el producto se venda a precios extremadamente bajos, que pueden llegar hasta seis pesos por kilo.
Esta propuesta surge a partir de un problema estructural y persistente en la producción y comercialización del frijol en Zacatecas, que produce casi el 40% del frijol nacional y en años óptimos alcanza una producción de hasta 400 mil toneladas. Sin embargo, el programa de precios de garantía del gobierno de México solo puede apoyar financieramente la compra de alrededor de 100 mil toneladas, dejando sin un respaldo directo a más de 300 mil toneladas del producto.
Ante esta realidad, se hace urgente la innovación y coordinación entre el gobierno estatal y los municipios para posicionar y comercializar el excedente que no cubre el programa oficial, buscando así proteger a los productores y asegurar una mejor rentabilidad para su cosecha.
El impacto negativo de los intermediarios
El legislador destacó que, a pesar de los esfuerzos gubernamentales para asistir a los pequeños agricultores, el mercado del frijol sigue dominado por intermediarios que compran el producto por debajo del costo de producción. Esto fuerza a los productores a vender su cosecha a precios muy bajos para poder cubrir sus deudas, situación que precariza su economía y limita su crecimiento.
«Actualmente, el mayor reto no es sólo la producción, sino también lograr una venta digna y justa. Mientras no solucionemos este aspecto, los pequeños productores seguirán en una posición desfavorable», enfatizó Ulises Mejía Haro.
La iniciativa, presentada en su conferencia semanal «La Legislativa», plantea dos líneas estratégicas: regular el acopio desde el origen y diversificar los mercados para el excedente.
Regulación y control en el acopio de frijol
El primer pilar se basa en implementar una convocatoria pública y abierta para crear un padrón de pequeños productores que participarán en la producción de las 100 mil toneladas que serán adquiridas por el programa de precios de garantía. Este padrón estará segmentado en tres categorías según volúmenes de producción: de una a cinco toneladas, de seis a 10 toneladas y de 11 a 15 toneladas.
El registro será accesible mediante plataformas digitales y módulos ubicados en ayuntamientos, así como en dependencias estatales y federales, garantizando que sólo los verdaderos productores formen parte de estos listados y no intermediarios.
Posteriormente, se promoverá la agricultura por contrato a través de acuerdos de compra-venta firmados antes del ciclo agrícola, proporcionando certeza sobre la compra, el precio y el destino del frijol.
«Cuando los productores tienen la seguridad desde la siembra, su realidad cambia por completo, dejan de estar sujetos al coyotaje y pueden planificar tranquilamente su actividad agrícola», puntualizó Mejía Haro.
Evitar el endeudamiento excesivo de los agricultores
Como parte esencial del modelo, se propone adelantar recursos equivalentes al costo de producción, que asciende a aproximadamente 12 mil pesos por tonelada, para financiar la siembra y la cosecha. Este anticipo busca impedir que los agricultores recurran a créditos con intereses altos, otorgados por usureros, cajas populares o bancos.
«Con esta estrategia prevenimos que los productores se endeuden y se vean obligados a vender su cosecha a precios de hambre, como 6 o 7 pesos por kilo, debido a la urgencia de pagar sus deudas», subrayó el diputado federal.
Además, el esquema incluye la entrega de semilla mejorada y la planeación anticipada de la producción, junto con la calendarización de acopio en centros regionales. Esto permitirá mayor organización, evitará las largas filas y asegurará claridad en cuanto a fechas, lugares y condiciones para recibir la cosecha.
Para garantizar la transparencia y evitar corrupción, se plantea crear una contraloría social integrada por productores y representantes de los tres niveles de gobierno. También se instalarán sistemas de videovigilancia para monitorear en tiempo real las actividades en los centros de acopio y se rotará al personal operativo, especialmente a los analistas, para asegurar la integridad del proceso.
«El objetivo es bloquear el paso a los intermediarios y cualquier práctica que distorsione el programa», afirmó con firmeza Ulises Mejía Haro.
En el segundo eje, la propuesta busca dar solución al destino de las aproximadamente 300 mil toneladas restantes que no están cubiertas por el programa de precios de garantía, a través de una estrategia integral de comercialización y generación de valor agregado.
En este sentido, Mejía Haro planteó promover en coordinación con la Secretaría de Economía la certificación ‘Hecho en México’, añadiendo el distintivo ‘por zacatecanos y zacatecanas’, con el fin de posicionar el frijol con identidad propia y un valor superior en el mercado.
Este proceso ya ha comenzado gracias a las acciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien impulsó la apertura de una embolsadora de frijol en Sombrerete, que facilita la limpieza, selección, empaque y distribución del frijol hacia las Tiendas del Bienestar en todo el país, acompañada de la entrega de semilla mejorada a pequeños productores.
«Este es un claro ejemplo de que es posible avanzar. Lo que necesitamos ahora es extender este modelo, instalar más limpiadoras y embolsadoras para llevar el frijol zacatecano también al sector privado con la certificación ‘Hecho en México por zacatecanos y zacatecanas’», destacó.
Con esta certificación se podrían establecer convenios con grandes cadenas comerciales como Walmart, Soriana, Aurrera y OXXO, así como con sistemas DIF municipales y estatales, para favorecer que el frijol zacatecano sea el producto principal en las despensas distribuidas por autoridades locales. También esta estrategia aplicaría para bancos de alimentos y otras organizaciones civiles.
El diputado de Morena resaltó además la importancia de aprovechar el potencial del mercado de la nostalgia, compuesto por cerca de 40 millones de mexicanas y mexicanos residentes en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, para que en los comercios y mercados hispanos se comercialicen productos de Zacatecas.
Otra propuesta es crear pabellones del campo en puntos estratégicos regionales donde los productores puedan vender directamente sus productos, sin intermediarios, a consumidores finales como hogares, restaurantes, hoteles, tiendas de abarrotes y otros negocios locales.
Alianzas estratégicas con el sector privado
Incluso, Ulises Mejía propuso ampliar este acuerdo para el campo a nivel nacional, facilitando el intercambio de productos entre diferentes regiones mediante estos pabellones que podrían asentarse en todo el país.
De forma paralela, el diputado planteó atraer inversiones y proyectos para que empresas del sector alimentario y agroindustrial como Herdez y La Costeña instalen centros de procesamiento y compra directa en Zacatecas, generando valor agregado, empleo y mejores condiciones para los productores.
«Se trata de transitar de un modelo donde el productor apenas sobrevive a otro donde realmente obtiene ganancias. Esa es la esencia de esta iniciativa: acompañar el esfuerzo de la presidenta Claudia Sheinbaum para avanzar hacia la soberanía alimentaria, complementando sus acciones con justicia para el campo y certeza para quienes lo trabajan», concluyó.
«Esta propuesta no debe limitarse solo al frijol; puede abrirse a otros productos en los que Zacatecas es competitivo, como chile, cebolla, ajo, lechuga, zanahoria, uva, nopal, tuna, guayaba, mezcal, limón, manzana y durazno, así como a los derivados del sector pecuario. La apuesta está en la agroindustria como un verdadero motor de desarrollo regional», finalizó Ulises Mejía Haro.