Paul Petker recuerda el paso de un tornado de baja intensidad por el área de Grover Beach en febrero de 2024. Aunque un árbol cayó cerca del supermercado Vons, afortunadamente no hubo mayores daños que le afectaran directamente.
En San Luis Obispo, 22 jurisdicciones —entre ciudades, pueblos y otros organismos locales— están colaborando para desarrollar un plan de preparación ante desastres que cubrirá un periodo de cinco años. Este plan facilita la aprobación de subvenciones federales y estatales a través de FEMA, además de asegurar que los proyectos locales de mitigación de riesgos cumplan con los estándares nacionales.
Scott Milner, coordinador de Servicios de Emergencia del condado, explica que el plan realiza un análisis exhaustivo de riesgos y peligros, lo que puede guiar otros documentos de planificación, como los elementos de seguridad, y también influir en futuras actualizaciones de códigos y permisos.
El equipo de servicios de emergencia del condado colaboró estrechamente con las ciudades y comunidades locales para elaborar este plan. La próxima ciudad que lo revisará y aprobará es Arroyo Grande, donde se identificaron como mayores amenazas los incendios forestales, terremotos y tornados, estos últimos añadidos recientemente a la actualización del plan.
Beth Sofranko, quien recientemente se mudó a Arroyo Grande desde el Medio Oeste, expresó su sorpresa por la inclusión de tornados en el plan. «No sabía que aquí hubiera tornados», comentó. Milner indicó que aunque en esta región los tornados no son comunes, su aparición es posible y representa un riesgo que se debe considerar.
El programa costó un total de 245,030 dólares, de los cuales el 75% fue financiado con una subvención federal para la mitigación de riesgos, y el 25% restante fue aportado por los municipios y ciudades participantes. Para cada jurisdicción, el costo resultó bastante bajo comparado con desarrollar planes individuales.
En el caso de Arroyo Grande, el costo por la actualización del plan 2025-2030 fue de 3,125 dólares. Paul Petker enfatiza la importancia de estar preparados para futuros desastres naturales en la Costa Central: «Hay que prepararse para lo peor. Nunca se sabe; podríamos tener otro terremoto aquí».
El plan será presentado para su aprobación final por el consejo de la ciudad en la reunión del martes en la noche, consolidando así el compromiso local con la seguridad y la resiliencia ante desastres.