Durante la tarde-noche del jueves 9 de abril, la comunidad de San Pedro vivió un fenómeno meteorológico poco común que causó preocupación y daños materiales. Una intensa granizada con bolas de hielo casi del tamaño de una pelota de golf cayó en los ejidos San Nicolás y Santa Rita, ubicados en la parte baja del municipio, dejando techos de viviendas dañados pero sin reportes de heridos. Este evento sorprendió a los habitantes, quienes rápidamente buscaron refugio ante la repentina tormenta.
El fenómeno climático se originó cuando una densa nube cargada de rayos y truenos empezó a formarse al este del municipio de San Pedro, justo en la zona donde están estos dos ejidos rurales, que son parte de la desembocadura del Río Nazas. Aunque en las comunidades cercanas solo se registró lluvias ligeras, la granizada se concentró en estas localidades, provocando escenas impactantes como calles cubiertas de hielo y grandes acumulaciones de granizo en rincones y puertas de las casas.
Este tipo de granizadas inusuales, aunque breves, pueden provocar daños significativos en estructuras con techos de materiales vulnerables, como el asbesto, que fue el caso en San Nicolás. La fuerza del granizo creó perforaciones en varios techos, dejando al descubierto el interior y generando pérdidas materiales a las familias de la zona. Además, la caída del granizo afectó el suministro eléctrico, causando interrupciones en el servicio y complicando aún más la situación local.
El impacto inmediato llevó a que los habitantes permanecieran resguardados durante casi una hora hasta que la tormenta cesó. Al salir, pudieron constatar el alcance de los daños y la inusual escena de calles y viviendas cubiertas con una capa blanca de hielo, algo que no recordaban haber presenciado en varios años. Esta emergencia destacó la vulnerabilidad de comunidades rurales frente a fenómenos meteorológicos extremos y la importancia de contar con protocolos de respuesta efectivos.
En reacción al reporte de la granizada, las autoridades municipales activaron rápidamente los protocolos de Protección Civil y Bomberos, quienes se trasladaron a los ejidos para evaluar la situación y brindar atención. Se atendió a una mujer de la tercera edad que sufrió una crisis nerviosa debido a la situación, aunque no requirió hospitalización. Estos cuerpos de emergencia continúan en coordinación para ofrecer apoyo a las familias afectadas y mitigar el impacto del evento.
El mayor número de daños se concentró en el ejido San Nicolás, donde al menos 22 viviendas sufrieron daños importantes en los techos. Las autoridades municipales anunciaron que realizarán una valoración detallada de las pérdidas para definir el tipo de apoyo que se brindará a los habitantes afectados, con el fin de facilitar la reparación y recuperación de las viviendas dañadas.
Mirando hacia adelante, es indispensable fortalecer la preparación frente a fenómenos climáticos repentinos en estas zonas rurales de La Raza Media. Establecer sistemas de alerta temprana y mejorar la resistencia de la infraestructura serán estrategias claves para minimizar futuros daños y proteger a las comunidades vulnerables ante este tipo de eventos naturales inesperados.
En suma, la granizada en San Pedro recordó la fuerza y la imprevisibilidad de la naturaleza, además de poner en evidencia la necesidad de una respuesta coordinada y la solidaridad comunitaria para superar afectaciones como las vividas. Los esfuerzos conjuntos entre autoridades y vecinos serán esenciales para la recuperación y para afrontar con mayor seguridad situaciones similares que puedan presentarse en el futuro.