Durante muchas décadas, el transporte público en Durango ha estado en el centro de múltiples críticas debido al deteriorado estado de sus unidades y a la deficiente calidad del servicio que se ofrece a la ciudadanía. Esta problemática se agrava especialmente por los frecuentes casos de acoso sexual hacia las mujeres dentro de los camiones, una realidad que alarma y exige atención urgente.
Los líderes sindicales han señalado que los recientes ajustes formales en la tarifa no son suficientes para permitir la renovación del parque vehicular, y han manifestado la intención de convocar nuevamente al Consejo Consultivo del Transporte para debatir la posible modificación en el precio del pasaje. Por su parte, activistas destacan la ausencia de programas efectivos contra el acoso sexual en el transporte público, donde se concentran la mayoría de las agresiones hacia las mujeres, denunciando además que las políticas públicas implementadas hasta ahora han resultado insuficientes para garantizar seguridad.
El incremento en la tarifa del transporte público en la región de La Laguna de Durango es un hecho que ha generado diversas reacciones. Mientras algunos transportistas manifiestan encontrarse atrapados en una difícil encrucijada sin acceso a recursos suficientes para mejorar sus vehículos, a pesar de existir mecanismos de financiamiento, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios Turísticos critica que el costo del pasaje impide la renovación eficiente del parque vehicular, lo cual afecta la imagen urbana de Durango y representa un obstáculo para la modernización del servicio.
Esta paradoja coloca a los ciudadanos en una situación donde perciben un transporte caro y precario, mientras que los concesionarios no logran obtener ganancias adecuadas para invertir en mejoras. A pesar de la voluntad declarada de distintos niveles de gobierno y la existencia de sistemas financieros e incluso programas para unidades eléctricas, la renovación del transporte público sigue siendo un reto complejo y prolongado.
No hay programas ni es suficiente el ajuste de la tarifa
Juan Mercado, dirigente del Sindicato de Transportistas de la Confederación de Trabajadores de México, reconoció que aproximadamente un 30 por ciento de las unidades está fuera de norma debido a su antigüedad, sin embargo, lamentó que en Durango no se disponga de programas gubernamentales que faciliten el financiamiento necesario para su renovación. Según explicó, algunos transportistas han hecho un esfuerzo individual para mejorar sus unidades, las cuales aún pueden verse en circulación.
Mercado enfatizó que el reciente ajuste tarifario anunciado por la Subsecretaría de Movilidad y Transportes solo consideró el índice inflacionario, y adelantó que insistirán en solicitar un nuevo incremento ante las autoridades estatales para mejorar la situación económica que permita renovar el parque vehicular. Destacó también que, aunque en México existen programas de renovación aplicados en ciudades grandes mediante la combinación de recursos federales, estatales y municipales, en Durango esta colaboración multisectorial no se ha concretado, limitando los avances.
“Cuando tratamos este tema, siempre enfatizamos la necesidad de colaboración entre todos los niveles de gobierno para acceder a la compra de unidades eléctricas. Hemos realizado estudios que muestran la conveniencia y el beneficio que estas unidades representan para los prestadores de servicios, pero lamentablemente los programas federales de chatarrización, que apoyan con incentivos para retirar vehículos obsoletos y facilitar el enganche de vehículos modernos, aún no llegan plenamente a nuestro estado”, explicó Mercado.
Lo que busca es el equilibrio
De acuerdo con Rafael Valentín Aragón, subsecretario de Movilidad y Transportes, en Durango existen dos focos importantes en cuanto a transporte: la capital del estado y la Comarca Lagunera, siendo esta última la que presenta un mayor rezago en la modernización de unidades. Aragón explicó que se han tenido contactos directos con distribuidores de vehículos, algunos renovadores ya han actualizado sus flotas, y resaltó el esfuerzo realizado para mantener en condiciones óptimas los vehículos en peor estado.
Asimismo, destacó que se promueven reuniones con proveedores que ofrecen autobuses eléctricos y con tecnologías que reducen significativamente las emisiones contaminantes hasta en un 75 por ciento, combinando la importancia económica y el impacto positivo en el medio ambiente.
Sobre el ajuste en la tarifa del transporte público, Aragón reconoció la naturaleza impopular de la medida, explicando que se analizaron cuidadosamente las estadísticas de uso cotidiano antes de decidir un incremento que busca balancear la sostenibilidad del servicio. Recordó que en algunos casos el planteamiento inicial consideró subidas de hasta 3 pesos, pero debido a que el salario mínimo sólo se ajusta una vez al año, se optó por un incremento de un peso, impulsado principalmente por el aumento del 13 por ciento en el precio del diesel.
No se perciben políticas públicas
La presidenta de la organización Sí hay mujeres en Durango, Julieta Hernández Camargo, manifestó su preocupación ante la persistencia del acoso en el transporte público, especialmente en los camiones, donde se registran la mayoría de los abusos, pese a la existencia de leyes recientes contra el acoso callejero y diversas iniciativas para erradicar estas conductas.
“El transporte público, en particular los camiones, así como algunos taxis, presentan un problema que no ha sido resuelto satisfactoriamente. Aunque existen leyes para combatir el acoso callejero, y se reconoce el mal llamado ‘piropo’, los casos de abuso sexual y exhibicionismo aun ocurren con frecuencia. Hasta ahora no he observado políticas públicas efectivas que mejoren esta situación”, comentó Hernández, quien subrayó que los viajes nocturnos, cuando los camiones quedan solos, son los momentos en que las mujeres sienten mayor miedo ante posibles agresiones.
Con la tarifa no alcanza para mejorar
Sergio Sánchez, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios Turísticos, afirmó que la renovación del transporte público no se ha concretado porque la tarifa que pagan los usuarios no genera ingresos suficientes para que los concesionarios inviertan en mejorar o sustituir sus vehículos, un aspecto que también afecta la imagen que Durango proyecta a los turistas.
“Somos conscientes de la necesidad imperiosa de una reestructuración y modernización del transporte urbano. Sin embargo, con las tarifas actuales no es viable económicamente para los transportistas realizar mejoras sustanciales. Como consumidores también debemos contribuir para fomentar un mejor servicio”, señaló Sánchez.
El dirigente empresarial señaló que aunque existen programas de apoyo a nivel federal y estatal para la renovación de unidades, así como deducciones fiscales, la aplicación y aprovechamiento de estos mecanismos en Durango aún es insuficiente para lograr una transformación verdadera del sector.
No se han tomado medidas para personas con discapacidad
Otra preocupación importante es la falta de inclusión en el transporte público para personas con limitaciones sensoriales o motrices. Óscar Zaldívar, presidente de la asociación ‘Sí Se Puede’, explicó que muy pocas unidades cuentan con las características necesarias para la accesibilidad, y que además del diseño, el trato recibido por personas con discapacidades perceptibles en sus funciones sensoriales sigue siendo inadecuado.
Zaldívar enfatizó que es fundamental mejorar la capacitación de los conductores para que comprendan y respeten las necessidades de este sector vulnerable, enfatizando que la integración inclusiva en el transporte público debe ser una prioridad en cualquier proceso de modernización y mejora del servicio.