En la calle Capilla de Alfaro 222, ubicada en la comunidad Alfaro al nororiente de León, Guanajuato, se encuentra la parroquia conocida como el Señor de los Milagros. Este sitio, que funciona irregularmente, atrae a vecinos que buscan realizar sacramentos a bajo costo y sin trámites complejos. Por alrededor de 300 pesos, se ofrecen ceremonias como bodas, primeras comuniones y bautizos, tal como relatan habitantes consultados por La Raza Media.
La apariencia humilde del templo llama la atención: su fachada es una simple barda de obra negra con un portón de metal pintado de negro. En su interior destaca una cruz en lo alto y, bajo ella, dos campanas que se utilizan para convocar a misa. A escasos 200 metros, se encuentra el templo oficial de la Virgen de la Luz, reconocido y avalado por la Arquidiócesis de León, lo que contrasta marcadamente con la situación del Señor de los Milagros.
Juana Hernández, una mujer que conoce bien esta parroquia, vivió en carne propia las complicaciones de asistir a un lugar sin reconocimiento oficial. Ella realizó su primera comunión en esa parroquia durante su infancia, pero al decidir casarse, le comunicaron que su sacramento no tenía validez oficial, lo que la obligó a repetir la preparación para la primera comunión en un proceso que duró apenas 22 días para poder contraer matrimonio legalmente.
Juana, que prefiere no mostrar su rostro, asegura que los sacerdotes que han estado a cargo del Señor de los Milagros suelen ser expulsados de otras diócesis. Esta percepción se suma a la preocupación oficial por el funcionamiento irregular del lugar, que en semanas recientes fue objeto de advertencias por parte de la Arquidiócesis de Irapuato.
“Numerosos fieles asisten a la llamada ‘parroquia de Los Milagros’ en la colonia La Capilla, en León, donde reciben los sacramentos de iniciación cristiana sin la formación adecuada requerida”, señala una circular firmada por el obispo Enrique Díaz Díaz.
El caso de Juana representa una problemática más amplia que afecta a muchas personas en la comunidad. Aunque ilegítimo, el templo continúa ofreciendo misas y ceremonias religiosas principalmente los domingos, congregando a grandes grupos de fieles que llegan incluso desde ciudades cercanas como Silao, Guanajuato capital e Irapuato, según relata Juana.
“En ocasiones, los autos ocupan la entrada completa de la calle; acude gente de varios municipios, por ejemplo de Silao, Guanajuato e Irapuato”, comenta Juana que habita muy cerca del templo.
En este espacio se llevan a cabo bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y hasta celebraciones de quince años, lo que genera confianza entre los asistentes a pesar de que muchos desconocen que estos sacramentos no están reconocidos oficialmente por la autoridad eclesiástica.
Este lugar, conocido también como Capilla de Alfaro, tiene una larga historia que se remonta a casi 40 años, según testimonios de vecinos que recuerdan que fue levantado en un terreno donado por un habitante local. Durante años fue atendido por un sacerdote conocido como el padre Javier, quien se autodenominaba misionero y brindaba además ayuda social a las familias, incluso entregando despensas. El padre Javier falleció hace aproximadamente año y medio.
Ya en 1997, el obispo de la Diócesis de León de entonces, José Guadalupe Martín Rábago, emitió un comunicado advirtiendo sobre la situación irregular de la parroquia. Posteriormente, el 2 de octubre de 2019, la Diócesis de Irapuato reitera mediante un protocolo oficial que los sacramentos impartidos en dicha parroquia son inválidos y no autorizados.
“Con base en el protocolo 10/2019, se comunica oficialmente que los sacramentos administrados en este sitio carecen de validez e ilegalidad”, indica la Diócesis de Irapuato en una circular emitida el 26 de marzo.
“Es importante informar a la feligresía que estos actos relativos a sacramentos no tienen validez ni licitud y quienes los reciben están siendo objeto de engaño y fraude”, enfatiza la misma circular.
Monseñor también solicitó a los sacerdotes diocesanos que difundan esta información durante las misas dominicales para proteger a los fieles de este fraude y los instruyan adecuadamente en la fe para evitar que caigan en engaños.
A pesar de estas advertencias, tras la muerte del padre Javier el templo sigue funcionando de manera irregular, con sacerdotes que supuestamente han sido separados o expulsados de sus diócesis originales. Según testimonios, han llegado de diferentes regiones, incluyendo Guanajuato capital y San Juan de los Lagos, para continuar celebrando servicios religiosos sin autorización oficial.
Servicios religiosos a bajo costo que atraen a la comunidad
Uno de los factores que ha convertido a esta parroquia en una opción atractiva para muchas familias son los bajos costos para realizar servicios religiosos. Las tarifas significativamente más accesibles en comparación con templos oficiales representan una gran motivación para quienes enfrentan limitaciones económicas.
Juana Amaro, una vecina de la comunidad con 65 años de edad, confirma que en su momento asistió a misas en la parroquia irregular del Señor de los Milagros, aunque actualmente prefiere acudir al templo reconocido de la Virgen de la Luz. Afirma que la diferencia económica es considerable y claramente influye en la decisión de muchas personas.
“En el templo irregular cobran aproximadamente 300 pesos o manejan una cuota voluntaria sin permiso oficial, mientras que en un templo reconocido como el de la Virgen de la Luz, una misa puede costar hasta mil pesos”, explica Juana.
Ella señala que muchas familias eligen la parroquia económica porque no tienen recursos para cubrir montos elevados, aunque reconoce que pagar menos puede implicar el riesgo de sacramentos no válidos.
“Hay gente que no puede pagar mil pesos, aunque sea una sola vez, entonces buscan alternativas más accesibles”, comenta Juana.
Como ejemplo, recuerda la celebración de los quince años de su hija, para los cuales pagó más de mil pesos en el templo formal, mientras que en el Señor de los Milagros la cuota hubiese sido menor. No obstante, ella prefirió asegurar la validez y formalidad de la ceremonia.
“Por eso acudía mucha gente al Señor de los Milagros, porque era más barato, pero a la larga puede resultar peor si los sacramentos no son válidos”, advierte Juana.
Vale señalar que antes de fallecer el padre Javier, en ocasiones se ofrecían los servicios sin costo alguno, lo que aumentó su popularidad y arraigo en la comunidad durante décadas.
La figura del padre Javier también quedo marcada con un apodo entre los vecinos: “el padre falso”.
“Se le decía ‘el padre falso’ y el templo era conocido como ‘el templo del padre falso con el padre Javier’. Dicen que en otros templos cobran mucho, aquí no cobraban o era voluntario”, recuerda Juana.
Tras su fallecimiento, la falta de claridad sobre la legitimidad del templo y de sus sacerdotes se ha vuelto una preocupación creciente para los vecinos.
Reconocimiento limitado y necesidad de regularización
Noelia Estefanía Muñoz, otra vecina, comenta con convicción que en la parroquia del Señor de los Milagros se realizan ceremonias como bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y bodas, pero no se entregan documentos oficiales que avalen estas celebraciones.
“Dicen que los sacramentos no son válidos porque te exigen un comprobante de ser un templo oficial y este lugar no cuenta con ello”, señala Noelia.
En contraste, en el templo de la Virgen de la Luz sí se expiden documentos que brindan seguridad y certidumbre a los fieles sobre la validez de sus sacramentos.
A pesar de esta diferencia, Noelia reconoce que muchas personas siguen asistiendo al Señor de los Milagros por cercanía o preferencia personal, y comenta: “Cada quien elige donde se siente mejor”.
Además, expresa la importancia de que el templo irregular pueda regularizar su estatus para convertirse en una alternativa legítima para la comunidad, con los permisos correspondientes.
Actualmente, las misas en este espacio no oficial se llevan a cabo principalmente los domingos después de la una de la tarde, mientras que el recinto reconocido ofrece dos misas dominicales, a las 8:00 de la mañana y a las 8:00 de la noche, mostrando claras diferencias en cuanto a organización y estructura.
En cuanto a los sábados, la celebración de misas varía según los eventos programados.
Un vecino anónimo de la comunidad también confirmó que la parroquia no cuenta con oficinas ni personal fijo, lo que dificulta obtener información clara sobre su funcionamiento.
“Hace aproximadamente un año y medio que falleció el padre que estaba encargado y llegó otro sacerdote, pero no sé exactamente cómo operan actualmente”, señaló.
La Raza Media intentó contactar a los responsables tocando el portón negro del templo en Capilla de Alfaro 222, pero nadie respondió.
La cruz que identifica al templo «pirata» del Señor de los Milagros sigue siendo un símbolo visible para quienes transitan en esa comunidad. | Víctor Muñoz
Este caso pone en evidencia las complejidades que pueden surgir cuando lugares de culto operan sin reconocimiento oficial, afectando la certeza y validez de sacramentos esenciales para los fieles. Es un reto para la iglesia y la comunidad encontrar mecanismos que protejan a los creyentes y regularicen estos espacios religiosos para beneficio de todos.