En años recientes, las lluvias han emergido como una amenaza constante para la población del Estado de México. La insuficiente infraestructura hidráulica ha llevado a que numerosas comunidades enfrenten inundaciones recurrentes, las cuales no solo dañan viviendas y pertenencias, sino que también representan un serio riesgo para la salud pública y la seguridad de miles de habitantes.
Según informes recientes de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM), su Atlas de Inundaciones 2026 reporta que durante el año pasado se documentaron un total de 382 eventos de inundación que impactaron de alguna manera a la población en 41 municipios diferentes. Esta cifra confirma la tendencia creciente observada desde 2023, indicando un desafío cada vez mayor para las autoridades y habitantes.
Aunque en 2025 se presentaron encharcamientos con mayor frecuencia y extensión, el estudio destaca que los episodios de inundación fueron los más destructivos, afectando directamente a 11 mil 895 personas, la mayoría de las cuales (11 mil 320) residen en zonas urbanas altamente densificadas. Esto refleja la vulnerabilidad de los entornos urbanos frente a las precipitaciones intensas y la insuficiencia del drenaje pluvial.
La diferencia fundamental entre inundación urbana y rural radica en la forma en que el agua sobrepasa las capacidades naturales y artificiales de absorción. En contextos urbanos, las lluvias intensas generan escurrimientos que exceden la capacidad de los suelos y sistemas de drenaje, provocando que el agua sobresalga sobre las banquetas y calles. En contraste, las inundaciones rurales ocurren cuando el agua supera la infiltración del suelo, los cauces de ríos y sistemas de riego, causando desbordes que afectan cultivos y viviendas localizadas en zonas agrícolas y rurales.
Riesgos por municipio y regiones específicas
De acuerdo con los datos publicados por la CAEM, las zonas con mayor incidencia de inundaciones urbanas se localizan en el Valle de México, principalmente afectando municipios como Ecatepec, La Paz, Cuautitlán Izcalli y Nezahualcóyotl. En las regiones rurales, las nuevas inundaciones se han concentrado en áreas como Tianguistenco, Ixtlahuaca y El Oro, situados dentro de la cuenca del río Lerma.
El impacto social derivado de estas inundaciones es profundo, ya que altera la movilidad, pone en riesgo la vivienda y compromete la seguridad de miles de familias. Esto subraya la urgente necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta y la operatividad frente a estos eventos críticos.
La información recabada ha permitido identificar a los municipios con mayores niveles de vulnerabilidad, evidenciando que aproximadamente el 17.1% de la población presenta algún grado de riesgo frente a las inundaciones. Esta cifra enfatiza la importancia de estrategias preventivas y de gestión del riesgo a nivel municipal y regional.
En particular, las gerencias de Cuautitlán Poniente, Oriente y Toluca son señaladas como las áreas con mayor probabilidad de sufrir anegaciones. En este sentido, el diagnóstico identifica explícitamente a los municipios con un nivel alto de riesgo, priorizando acciones en estas localidades para minimizar el daño y proteger a la población.
Colonias y calles de Edomex expuestas a inundaciones
El documento también detalla que durante el último año, 96 colonias del Estado de México registraron afectaciones graves producto de lluvias extraordinarias, resultando en daños para aproximadamente 2,197 inmuebles. Estas afectaciones reflejan la magnitud del problema y la necesidad de implementar soluciones específicas para estas comunidades vulnerables.