La problemática referente a las descargas irregulares de aguas residuales en los canales de la región lagunera, principalmente en el canal Santa Rosa-Tlahualilo, continúa siendo un reto considerable. Esta situación surge principalmente debido a la insuficiencia de la infraestructura hidráulica existente, la cual no ha podido mantenerse al ritmo del crecimiento poblacional registrado en la zona.
Gabriel Riestra, director de Cuenca Cuencas Centrales del Norte, señaló que, actualmente, se trabaja en estrecha colaboración con los gobiernos municipales para impulsar nuevos proyectos enfocados en la construcción de emisores y colectores. El objetivo principal de estas iniciativas es captar y conducir la totalidad de las aguas residuales producidas en los diversos municipios que conforman la región lagunera.
Riestra explicó que el problema central radica en que los colectores con los que se cuenta fueron construidos hace varias décadas y estaban diseñados para una población mucho menor a la actual. Este desfase entre capacidad y demanda hace que el volumen de aguas residuales hoy supere la capacidad de conducción de la infraestructura, provocando desbordamientos frecuentes.
Cuando estas aguas residuales no pueden ser transportadas de manera adecuada, tienden a escurrir hacia las áreas más bajas, como los canales, calles o zonas con poca pendiente. Esta situación genera focos importantes de contaminación ambiental y representa un riesgo sanitario significativo para la población de la región.
La modernización del drenaje sanitario es imprescindible
A pesar de que los canales siguen siendo los puntos más visibles y afectados por esta problemática, se reconoce que para una solución definitiva es indispensable modernizar y ampliar los sistemas de drenaje sanitario. Se requieren proyectos integrales que permitan conducir eficientemente toda el agua residual que se genera en la región, minimizando así el impacto ambiental y sanitario.
Esta problemática no es exclusiva de un solo municipio, sino que se presenta de manera recurrente en ciudades claves como Gómez Palacio, Lerdo y Torreón, donde las actuales redes de drenaje están rebasadas y no pueden manejar la carga residual generada por el crecimiento urbano acelerado.
Las plantas de tratamiento continúan operando desde sus ubicaciones actuales, pero la infraestructura para transportar el agua residual hacia esas plantas resulta insuficiente, lo que limita la eficiencia en el tratamiento y contribuye a los desbordamientos.
Frente a este panorama, las autoridades insisten en la necesidad urgente de realizar inversiones considerables en infraestructura nueva, que esté acorde a las condiciones actuales de desarrollo urbano. Esto es fundamental para garantizar un manejo adecuado de las aguas residuales y proteger la salud pública y el medio ambiente en la región lagunera.