En el municipio de Jiménez, Chihuahua, unos doce ranchos que hasta hace cinco años eran modelos de excelencia en la producción de nuez han quedado completamente abandonados. Estas fincas, que alguna vez estuvieron adornadas por extensas huertas nogaleras frondosas, ahora son terrenos polvorientos y áridos donde los árboles secos apenas sirven como leña. Este abandono refleja un grave problema que afecta a la industria local del nogal, una tradicional actividad económica que enfrenta múltiples desafíos.
Actualmente, la zona enfrenta una notable reducción en la superficie dedicada al cultivo de nogal. De las 11 mil 500 hectáreas censadas hace unos años, se estima que para 2026 sólo permanecerán activas unas 10 mil 900 hectáreas, lo que representa la pérdida de alrededor de 600 hectáreas cultivadas. Además, en los últimos tres años otras mil 500 hectáreas han sido abandonadas, agravando aún más la situación para los productores de la región.
Cambio climático y escasez de agua, principales causas del deterioro
Expertos señalan que la crisis tiene un origen multifactorial, pero que el cambio climático encabeza la lista de causas. Los inviernos cada vez más cálidos han reducido las horas-frío necesarias para el desarrollo óptimo de la nuez, afectando su producción. A esto se suma la desaparición de los escurrimientos del río Florido, uno de los principales afluentes naturales, tras la construcción de dos presas río arriba, que han detenido el flujo de agua clave para la región.
La consecuencia directa ha sido la falta de recarga del acuífero local, lo que ha provocado el secado de muchas norias, dejando a numerosos ranchos sin su recurso vital: el agua. Según Roberto Amaya, especialista en la materia, «este fenómeno multifactorial, con el cambio climático como factor predominante, ha impactado seriamente la disponibilidad hídrica para la agricultura en la zona».
La economía local de Jiménez, con poco más de 40 mil habitantes, depende en gran medida del sector agropecuario. Cerca del 80% de su actividad económica se basa en la agricultura, especialmente en la producción de nuez y en la ganadería. Algunos productores han diversificado hacia el cultivo y secado de chile chipotle. En contraste, la industria manufacturera local es mínima, concentrándose la mayoría de las actividades económicas en el comercio y servicios.
La crisis en el cultivo de nuez también ha afectado a otros sectores relacionados, como la venta de maquinaria agrícola, implementos e insumos, que han registrado descensos significativos. Frente a este panorama, productores y empresarios buscan estrategias emergentes para salvar la zona, tales como traslados de agua desde áreas lejanas con recursos hídricos, la mejora del suelo y la implementación de técnicas de riego más eficientes a nivel individual para los árboles.
La Sader confirma sequía en norias y una pérdida de 600 hectáreas
Roberto Baca Perea, jefe del Distrito 41 «Río Florido» de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), destaca que Jiménez es la zona productora de nuez más relevante de Chihuahua y una de las principales a nivel nacional. Hasta el año pasado se contabilizaron 11 mil 500 hectáreas, incluyendo las zonas de López y Coronado, pero para 2026 sólo se considerarán aproximadamente 10 mil 900, debido a la falta de agua que ha forzado el abandono de 600 hectáreas.
Según Baca Perea: «Ya no hay agua en el subsuelo, los nogales no se riegan y se han talado. Al menos una docena de ranchos emblemáticos que antes tenían mucho valor hoy están desolados. Por ejemplo, en el rancho El Pelón, donde se han cortado cerca de 100 hectáreas, y en el Valle de San Felipe, Valle de Zaragoza y San Luis, todos en Jiménez, también se han derribado muchas huertas».
Menor superficie cultivada y disminución en la calidad de la nuez
El ingeniero agrónomo y funcionario federal, con más de cuatro décadas en el sector y oriundo de la región, lamenta cómo en tan poco tiempo la producción de nogal ha disminuido notoriamente. En algunos ranchos que antes contaban con 60 hectáreas productivas, apenas mantienen la mitad debido a la baja extracción de agua de las norias, que no es suficiente para el riego.
Contrario a lo que algunos podrían pensar, la reducción en volumen no se compensa con un aumento en los precios de la nuez, porque el mercado responde a la oferta y demanda. Además, la calidad se ha visto afectada: el fruto no alcanza a llenar la almendra adecuadamente, fenómeno conocido en la región como el «punto». Esto se debe en parte a que la mayoría de los nogales tienen alrededor de 50 años, lo cual también afecta su rendimiento.
Baca Perea añade que es urgente rehabilitar las cuencas hidrológicas y reforestar la región debido a la erosión y los cambios en los patrones de lluvia causados por el cambio climático. Los especialistas observan que antes las precipitaciones estaban distribuidas a lo largo del año, pero ahora se concentran en un solo evento, lo que provoca que el agua no se aproveche y se pierda al escurrir.
Uno de los factores controversiales que ha alimentado el debate es la construcción de la presa «San Gabriel» en Ocampo, Durango, con una capacidad de 245 millones de metros cúbicos, y la presa reguladora «Pico del Águila» en Villa de Coronado, Chihuahua, con 48.2 millones de metros cúbicos. Según algunos expertos, estas obras han detenido el escurrimiento hacia Jiménez, afectando la recarga de acuíferos y provocando el secado de las norias.
La Comisión Nacional del Agua reporta que en la región existen alrededor de 950 pozos profundos agrícolas, de los cuales, en promedio, se extrae agua desde 280 metros de profundidad. Sin embargo, debido a la obsesión por continuar la producción, algunos usuarios han tenido que perforar pozos hasta 500 metros, una medida desesperada que genera costos elevados, mayor consumo energético y la extracción de minerales pesados perjudiciales para los cultivos.