La mañana del 27 de abril, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) confirmó el hallazgo del cuarto y último trabajador atrapado en la mina Santa Fe, ubicada en El Rosario, Sinaloa. Este hecho cerró un ciclo de búsqueda y rescate que mantuvo en vilo a la población y autoridades durante 33 días intensos de trabajo continuo y esperanza.
El minero fue identificado como Leandro Isidro Beltrán Reséndiz, un hombre de 54 años originario de Zimapán, un municipio del estado de Hidalgo reconocido como Pueblo Mágico desde 2018. Su cuerpo fue descubierto en las primeras horas de esa mañana, tras 783 horas de esfuerzos ininterrumpidos por parte de los equipos de rescate que participaron en esta compleja operación.
El accidente ocurrió el 25 de marzo a las 14:00 horas cuando una presa destinada a almacenar residuos mineros colapsó repentinamente, atrapando a cuatro de los 25 trabajadores que laboraban en ese momento dentro de la mina. Este grave incidente fue reportado a las autoridades municipales más de un día después, lo que complicó las labores iniciales de respuesta.
Ante la alerta, el Gobierno de México activó los protocolos federales y desplegó equipos especializados encabezados por la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y Protección Civil. La movilización rápida implicó la coordinación de diversas instituciones para evaluar y mitigar los riesgos mientras se desarrollaban las acciones de rescate en un ambiente de extrema dificultad técnica y geográfica.
El proceso de rescate tuvo resultados mixtos: cinco días después del colapso, el 30 de marzo, fue rescatado con vida José Alejandro Cástulo, de 44 años y originario de Michoacán. Más adelante, el 7 de abril, buzos del Batallón de Atención de Emergencias localizaron también con vida a Francisco Zapata Nájera, quien sobrevivió gracias a una burbuja de aire en la mina y a su ingenio para comunicarse usando una lámpara. Sin embargo, ese mismo día se confirmó el fallecimiento de un tercer minero, identificado mediante confrontación directa por la Fiscalía General del Estado de Sinaloa.
Las labores prioritarias durante las primeras semanas se enfocaron en garantizar la seguridad dentro de la mina, instalando líneas de vida y taponamientos para avanzar hacia las zonas críticas. Además, se realizó el bombeo constante de grandes cantidades de agua y la construcción de barreras de contención, dado que la saturación de materiales y las filtraciones dificultaban enormemente el acceso y la estabilidad del terreno.
Este caso evidenció la importancia de la coordinación interinstitucional y la necesidad de protocolos más ágiles para situaciones de emergencia minera. El rescate de Francisco Zapata, sobreviviente por mantener una burbuja de aire por 13 días, reveló la resistencia humana ante las adversidades extremas. A pesar de la tragedia, el trabajo conjunto y la voluntad de las autoridades y rescatistas lograron salvar vidas y brindar un cierre para las familias afectadas.
La localización sin vida de Leandro Beltrán Reséndiz cerró esta compleja y desgarradora búsqueda. Su historia recuerda la vulnerabilidad de los trabajadores mineros y la urgencia de mejorar las condiciones de seguridad en la industria. Las autoridades continúan investigando las causas exactas del colapso y trabajando en medidas que prevengan incidentes similares en el futuro, reforzando la protección para quienes laboran en sectores de alto riesgo en La Raza Media.
La Coordinación Nacional de Protección Civil expresó: «Tras más de un mes de esfuerzo incansable, lamentamos profundamente haber encontrado a Leandro Isidro Beltrán Reséndiz sin vida. Este trágico desenlace nos impulsa a redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad y la vida de todos los trabajadores mineros en La Raza Media».