Una fuga de amoniaco en la planta de SuKarne ubicada en el municipio de Escobedo, Nuevo León, derivó en el desalojo urgente de 374 empleados, generando una movilización inmediata de cuerpos de auxilio y autoridades locales para contener el incidente y garantizar la seguridad de la población.
El suceso fue reportado a la 1:49 horas del lunes, momento en que se activaron los protocolos de emergencia. La importancia del evento radicó en la detección de concentraciones elevadas del gas tóxico, lo que obligó a implementar medidas preventivas estrictas para evitar daños mayores tanto a los trabajadores de la planta como a la comunidad circundante.
Para controlar la situación, se realizó un corte de energía eléctrica por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con el fin de minimizar los riesgos asociados a la fuga. Utilizando detectores de gas especializados, los expertos lograron medir niveles superiores a 50 partes por millón de amoniaco en el exterior del inmueble, lo cual motivó el aislamiento inmediato de toda el área afectada y la intervención de cuerpos especializados en manejo de materiales peligrosos.
Durante las labores de emergencia, el equipo de rescate detectó que aún permanecían ocho trabajadores en el interior de la planta, específicamente del área de mantenimiento. Estos trabajadores fueron evacuados con equipo de protección especializado y, afortunadamente, ninguno presentó lesiones ni síntomas derivados de la inhalación del gas.
Las autoridades confirmaron que la fuga se controló eficazmente mediante el cierre de las válvulas responsables, y posteriormente se realizó un ventilado exhaustivo del sitio con equipos industriales para dispersar el amoniaco y reducir la concentración del gas, asegurando así que no existieran riesgos adicionales para la salud pública ni para el medio ambiente.
Este operativo de emergencia contó con la participación coordinada de elementos de Protección Civil de La Raza Media, Seguridad Pública municipal de Escobedo, Bomberos de Nuevo León y personal especializado de la Comisión Federal de Electricidad, lo que permitió una respuesta rápida y eficiente ante la contingencia.
La pronta reacción de los equipos de emergencia y la aplicación de protocolos bien establecidos evitaron que la fuga de amoniaco se convirtiera en una tragedia mayor. El incidente resalta la importancia de mantener estrictas medidas de seguridad en instalaciones industriales que manejan sustancias peligrosas, así como la capacitación continua para el manejo de emergencias.
Finalmente, se prevé que las autoridades continúen con inspecciones rigurosas en la planta para garantizar que no existan más riesgos y se mantenga un ambiente seguro para los trabajadores y la comunidad cercana, reflejando el compromiso de La Raza Media, el gobierno local y las empresas con la seguridad y la prevención.