Raquel González, una mujer de 70 años, relató con profunda indignación y tristeza la terrible experiencia que vivió durante su estancia en el Hospital General Salvador Chavarría, ubicado en el municipio de Piedras Negras, Coahuila. Denunció un trato deficiente y negligente, evidenciando las severas carencias que afectan la atención médica en esta institución, como la falta de personal especializado, la inexperiencia del personal de enfermería y la ausencia de servicios básicos fundamentales, incluida el agua potable para los pacientes.
Durante seis días, Raquel permaneció internada en este hospital debido a limitaciones económicas que le impidieron buscar atención en otro lugar. A pesar de que presentaba un sangrado persistente, solicitó una endoscopia para diagnosticar la causa del problema, pero le fue negado este procedimiento ya que el hospital no cuenta con dicho servicio y los médicos consideraban que no era necesario al no presentarse el sangrado por la boca.
La falta de médicos disponibles se agravó durante el fin de semana en que estuvo internada, periodo en el cual no recibió seguimiento adecuado ni información clara sobre su evolución médica, situación que incrementó su preocupación y el riesgo de complicaciones.
«No había doctores ni personal que pudiera sustituirlos; el médico de guardia sólo entraba a revisar superficialmente y me decía que todo estaba bien, pero el sangrado seguía sin cesar,» relató la mujer con frustración.
«Les pedía que me dieran de alta y me respondían que no debía preocuparme porque el sangrado era antiguo y mientras no me saliera por la boca, el médico sabía lo que estaba pasando. Yo insistí que quería irme, pero no me lo permitían,» explicó con pesar.
Graves carencias en infraestructura y atención médica
Raquel solicitó reiteradamente su alta médica, pero el personal médico le advirtió que abandonar el hospital podía poner en riesgo su vida. Finalmente, con el apoyo económico de su familia, fue trasladada a Monterrey, Nuevo León, donde recibió atención de otro médico, Guillermo Villarreal, quien pidió su expediente clínico para entender su cuadro, pero este documento no existía debido a la falta de registro en el Hospital General Salvador Chavarría.
Según lo denunciado por Raquel, la falta de recursos es alarmante: el hospital carece no solo de médicos y medicamentos, sino también de ambulancias y equipo básico para la atención adecuada de los pacientes.
«No hay enfermeros que estén realmente disponibles; los que hay sólo saludan en la mañana y desaparecen hasta el cambio de turno. No hay almohadas ni sábanas limpias, los colchones están deteriorados, las camas se mueven, las barandillas están rotas, las regaderas no funcionan y las cortinas están dañadas.
Además, no utilizan desinfectantes adecuados; apenas hay agua. El olor dentro del hospital era insoportable,» señaló Raquel mostrando la grave precariedad del lugar.
Ante la magnitud de estas deficiencias, ella se cuestionó con angustia a dónde se destinan los impuestos que los ciudadanos pagan y demandó una revisión y mejora profunda en el sistema de salud pública para evitar que más personas sufran negligencias similares.
Raquel González espera que su denuncia sirva para visibilizar las deficiencias del Hospital General Salvador Chavarría y que las autoridades responsables en Coahuila tomen medidas urgentes para garantizar un trato digno y seguro para todos los pacientes, evitando riesgos innecesarios como los que ella enfrentó.
Su experiencia pone en evidencia la urgente necesidad de reforzar los servicios hospitalarios en La Raza Media, mejorando infraestructura, capacitación del personal médico y recursos para asegurar que la atención médica sea eficiente, humana y accesible para la población más vulnerable.