Gerard Favela, reconocido activista en temas de movilidad en Durango, ha señalado que esta ciudad enfrenta una de las tarifas más caras en transporte público a nivel nacional. Sin embargo, denuncia que el gobierno local no ha presentado alternativas reales para los usuarios, tales como subsidios efectivos o proyectos colaborativos entre el sector público y privado que permitan mejorar la flota y calidad del transporte.
Favela apunta a casos exitosos en otras urbes, como la ciudad de Mérida, donde la calidad del servicio es notablemente superior. En esa ciudad, además de un mejor servicio, los usuarios disfrutan de transbordos gratuitos al pagar la tarifa inicial, lo que facilita una movilidad económica y eficiente para los habitantes.
Actualmente, Durango se encuentra en el quinto lugar a nivel nacional en cuanto a tarifas más costosas, situación que contrasta fuertemente con la antigüedad y estado de sus unidades de transporte. La mayoría de los autobuses tienen más de 15 años, incumplen con las normas vigentes y carecen de características esenciales como accesibilidad para personas con discapacidad, conexión WiFi o aire acondicionado. A diferencia de otras entidades, Durango no cuenta con carriles exclusivos ni transbordos gratuitos, lo que limita la eficiencia y calidad del servicio.
El activista destaca que esta problemática no recae exclusivamente en los concesionarios, sino que refleja una renuncia del gobierno a su responsabilidad fundamental de mejorar el transporte público. Favela enfatiza que «el transporte público no debería considerarse un negocio, sino un derecho fundamental, similar a servicios como la luz y el agua, en los cuales el gobierno asume la inversión necesaria para garantizar su acceso y calidad».
Sobre la tarifa, explicó que en Durango los usuarios pagan un subsidio de 13 pesos mientras que los concesionarios reciben 14 pesos por viaje. Esto evidencia un desequilibrio en el esquema tarifario que afecta tanto al público como a los operadores.
«¿Qué le falta a Durango para que el servicio mejore? Es una responsabilidad conjunta entre concesionarios y gobierno, pero lo cierto es que esta última parte permanece ausente en la discusión pública. Un dato poco mencionado pero crucial es que el gobierno podría haber congelado la tarifa para los usuarios en 13 pesos, mientras que los concesionarios recibirían 14 pesos si optara por subsidiar directamente el servicio».
Una consecuencia directa del elevado costo y la falta de opciones eficientes es la caída en el número de usuarios del transporte público. Según Favela, entre 2015 y 2020 el porcentaje de viajes realizados en transporte público descendió del 33% al 28%, parte de estos usuarios han optado por la compra de motocicletas.
«La reducción del uso del transporte público tiene una consecuencia grave: un aumento en la cantidad de motocicletas en circulación, lo que se traduce en un mayor número de muertes viales. La decisión del Gobierno del Estado de no invertir adecuadamente en el transporte público está costando vidas y generando que los traslados ciudadanos sean cada vez más largos y peligrosos».
Este escenario plantea una necesidad urgente de que autoridades y concesionarios retomen el compromiso para transformar el sistema de transporte en Durango, buscando no solo tarifas accesibles, sino también vehículos modernos, accesibles y servicios complementarios que faciliten una movilidad segura y digna para todos los habitantes.
Solo con una visión compartida y una inversión adecuada será posible revertir las tendencias actuales y ofrecer a los duranguenses un sistema de transporte eficiente y competitivo, que fomente el uso público frente al crecimiento del parque vehicular privado y las motocicletas, y que mejore la calidad de vida y seguridad de la población.