En el primer mes de 2026, Chiapas se enfrentó a un preocupante aumento en los casos de feminicidio, registrando tres incidentes, lo que representa un incremento del 200 por ciento comparado con enero del año anterior, cuando se documentó un solo caso, informó el fiscal general del estado, Jorge Luis Llaven Abarca. Esta alza representa un desafío urgente para las autoridades y la sociedad, que deben intensificar esfuerzos para frenar esta problemática.
Jorge Luis Llaven Abarca destacó con transparencia el incremento significativo en feminicidios al manifestar que «Somos muy transparentes y objetivos, y es importante reconocer que en el delito de feminicidio aumentamos un 200 por ciento. En enero de 2025 registramos un feminicidio, mientras que este año contamos con tres». Esta declaración refleja el compromiso de la Fiscalía en mantener informada a la ciudadanía y asumir la gravedad del fenómeno.
La Fiscalía General del Estado ratificó su compromiso firme para investigar a fondo y sancionar cada caso, sin tolerar impunidad, además de implementar acciones preventivas integrales que involucren a todas las áreas del gobierno y sectores sociales. Este enfoque busca no solo castigar, sino también prevenir para proteger a las mujeres en todo el territorio.
El panorama al inicio de 2026 conmueve por la concentración de casos en distintos municipios del estado. Pilar Zenteno Maza, presidenta de la organización Estadio 50 Juvenil Chiapas, expresó preocupación ante estas cifras que contradicen las expectativas de reducción en feminicidios, indicando que «comenzamos un año que parecía que mejoraría un poco en materia de feminicidios, pero sucedió todo lo contrario». La violencia feminicida muestra un carácter persistente y extendido.
Zenteno Maza recordó que el 2025 cerró con varios feminicidios concentrados particularmente en junio, definiendo ese periodo como «fatídico» para la región. Aun cuando existen siete municipios con Alerta de Violencia de Género y recomendaciones especiales en la región Altos, los feminicidios no se limitan a estas áreas, ocurriendo en diversas localidades como Tuxtla Chico, Cintalapa y el propio Tuxtla Gutiérrez, donde se encuentra «en foco rojo» por violencia contra las mujeres.
Medidas preventivas y retos en su aplicación
La activista subrayó que el problema fundamental está en la falta de ejecución efectiva de las medidas de prevención existentes, lamentando que «no se aplican campañas de prevención, no se visitan las colonias, ni se lleva información que permita a las mujeres encontrar herramientas para salir de situaciones violentas». Esta carencia limita las posibilidades de ahorro y protección a las víctimas potenciales.
Zenteno Maza destacó que en la mayoría de los feminicidios hay antecedentes de violencia previa dentro de relaciones o matrimonios, señalando que «ya hubo violencia en la relación, en el matrimonio, y se normalizan ciertos actos que son señales de alerta que no se reconocen». Además, muchas mujeres que denuncian violencia son revictimizadas por autoridades, lo que desalienta la denuncia y la búsqueda de ayuda oportuna.
Sobre la Alerta de Violencia de Género vigente desde 2016, la activista indicó que aunque existen recomendaciones y planes de acción, incluso específicos para comunidades indígenas, «sí existen las recomendaciones, sí se tiene el plan de acción, pero no se ejecuta» ni se traduce en acciones concretas en el territorio. Por ello, han exigido campañas preventivas efectivas y políticas públicas que se cumplan en la práctica.
«Es fundamental que el discurso que las autoridades pronuncian se materialice también en el territorio, garantizando, sobre todo, la protección de la vida de las mujeres», concluyó Pilar Zenteno Maza, subrayando la urgencia de acciones concretas y reales para enfrentar esta problemática.