Más de treinta trabajadores jubilados de Petróleos Mexicanos se congregaron este lunes con pancartas frente al Hospital Regional de Pemex en Ciudad Madero para denunciar la constante y preocupante degradación del servicio médico en dicha institución durante los últimos cuatro años.
Los manifestantes revelaron que la atención sanitaria ha caído en condiciones críticas, llegando a la falta de medicamentos esenciales y especialistas médicos. Además, señalaron que muchas áreas carecen de aire acondicionado y que el 70% del equipo médico está obsoleto o fuera de servicio, dificultando la adecuada atención a pacientes.
Esta situación es reflejo de una crisis profunda que vive el sistema hospitalario de Pemex, agravada por la falta de inversión adecuada del gobierno federal, como explicó José Luis Noriega Médina, secretario general de la sección 11 de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros, acompañado de varios derechohabientes que participaron en la protesta.
Uno de los casos más alarmantes afecta a alrededor de 140 trabajadores diagnosticados con cáncer, quienes sufren la ausencia de oncólogos clínicos y de medicamentos oncológicos. Muchos de estos pacientes deben costear por sí mismos costosos tratamientos de quimioterapia, que pueden llegar hasta los 200 mil pesos por sesión y requerir de una aplicación cada dos meses.
La precariedad del hospital no solo impacta en la atención inmediata, sino que también refleja la falta de ambulancias y servicios básicos fundamentales, poniendo en riesgo la salud y la vida de la derechohabiencia. En respuesta, los manifestantes advirtieron que, de no recibir una solución pronta y concreta por parte del gobierno federal, las protestas y movilizaciones se intensificarán y continuarán en la región del sur de Tamaulipas.
Este reclamo se suma a otros movimientos sociales recientes en el área, como el anuncio de pescadores que planean bloquear casetas de cobro al norte de Veracruz, evidenciando un clima de creciente inconformidad social por diversas problemáticas regionales.
Según los dirigentes sindicales y afectados, la falta de especialistas, medicamentos y la obsolescencia tecnológica en los hospitales de Pemex representan no solo un retroceso grave en la calidad del servicio médico, sino un incumplimiento del compromiso de garantizar la salud a los trabajadores y jubilados que dedicaron su vida a la industria petrolera.
Con este escenario y ante la falta de respuestas, el futuro del sistema de salud en Pemex resulta incierto, con la ciudadanía y derechohabientes exigiendo que se realicen inversiones urgentes para modernizar el equipamiento, contratar más especialistas y garantizar medicamentos, especialmente para enfermedades graves que requieren tratamientos especializados.