Un ramal del canal Santa Rosa-Tlahualilo, ubicado en el cruce entre el periférico y la carretera a Jiménez en Gómez Palacio, ha sufrido una alarmante transformación desde mayo del año pasado. Más de medio kilómetro del canal se encuentra inundado con aguas contaminadas, lo que ha provocado que esta zona se convierta en un foco de infección y represente un grave riesgo para la salud de los comerciantes y residentes de la zona.
A pesar de las múltiples denuncias y quejas presentadas ante la Comisión Nacional del Agua, las autoridades responsables han mostrado una preocupante indiferencia y falta de acción para resolver esta problemática. Además, la situación se agrava por construcciones irregulares que han invadido el derecho de vía federal, lo que impide el manejo adecuado del canal y contribuye a su deterioro.
Un problema sanitario creciente
Iván, trabajador de un comercio cercano al canal afectado, señaló: «Hemos intentado alertar a las autoridades con videos y mensajes para que atiendan este problema de contaminación, pero hasta ahora no hemos recibido ninguna respuesta efectiva».
Iván relató que en un negocio dedicado a la fabricación de tarimas de madera, varios empleados se han enfermado recientemente con fiebre alta, lo que sospechan está relacionado con picaduras del mosquito transmisor del dengue. Esto es atribuible a que el agua contaminada lleva aproximadamente diez meses estancada, creando un ambiente propicio para la proliferación de vectores de enfermedades.
Durante las lluvias de diciembre, las pipas que acudieron a la colonia Hamburgo descargaron agua residual en el canal sin verificar que ésta se mantendría estancada, lo que exacerbó el problema al eliminar la circulación natural del agua.
Por otro lado, Juan y Martín, empleados de un restaurante de barbacoa llamado “Toños”, comentaron que la presencia constante de mosquitos derivados del agua estancada ha generado malestar entre sus clientes. Debido a ello, deben aplicar insecticida diariamente desde temprano para intentar controlar la situación y mantener un ambiente tolerable para quienes visitan el lugar.
Contaminación y obstrucción del canal
El agua retenida en el canal despide un olor nauseabundo, mezcla de feromonas, putrefacción y metal oxidado, y presenta tonalidades verdosas y amarillentas. La vegetación ha proliferado y transformado esta sección del canal en un humedal artificial dentro de la infraestructura hidráulica, que permaneció sin uso el año pasado debido a la interrupción del miniciclo agrícola.
Además, en las aguas contaminadas se pueden observar elementos de basura, troncos, ramas y animales muertos, incluso un sillón viejo sumergido, lo que intensifica el grave problema de contaminación que sufren los vecinos del lugar.
Un recorrido realizado por el equipo de La Raza Media confirmó que el agua estancada corre desde el periférico Ejército Mexicano y la carretera Gómez Palacio-Jiménez hasta más allá del acceso a la colonia Miravalle, en Gómez Palacio. En el trayecto, se observa que el canal ha sido bloqueado con tierra y escombros provenientes de un lote ubicado frente al derecho de vía.
Implicaciones legales y sociales
La omisión y la impunidad que han llevado a esta situación tienen su origen en irregularidades legales previas, pues construcciones particulares han usurpado parte del derecho de vía federal, obstruyendo el acceso y dañando la función original del canal.
Se constató que una quinta privada ha anexado parte del tramo federal para ampliar su propiedad, bloqueando así el paso vehicular y generando un obstáculo que dificulta las labores de mantenimiento y vigilancia. Esto representa no solo una violación a la ley sino un factor más que contribuye al deterioro ambiental y sanitario del lugar.
El abandono y la falta de supervisión por parte de las dependencias competentes han permitido que esta situación persista, poniendo en riesgo la salud pública y afectando negativamente la calidad de vida de las comunidades aledañas.
Es fundamental que se tomen medidas urgentes para sanear el canal y recuperar su funcionalidad original, así como sancionar las construcciones ilegales para garantizar el derecho de vía y el bienestar de los habitantes.
El futuro de esta infraestructura hidráulica requiere la atención coordinada y responsable de autoridades y sociedad civil para restablecer un entorno seguro y saludable para Gómez Palacio, evitando que un recurso vital para la agricultura y el abastecimiento de agua se convierta en una fuente de contaminación y riesgo sanitario.