La Diócesis de Torreón dio inicio a las celebraciones que marcan el camino hacia la Semana Santa con la tradicional Imposición de la Ceniza. En este contexto, el obispo Luis Martín Barraza Beltrán exhortó a los fieles a vivir estos rituales desde la auténtica fe, alejándose de la práctica supersticiosa que los reduce a simples amuletos para la protección.
El obispo comentó que, aunque la participación en las celebraciones del Miércoles de Ceniza ha crecido, sobre todo en las horas posteriores al mediodía, su preocupación principal es que las personas comprendan el verdadero significado de estos actos sagrados. Señaló que en ocasiones se le da un uso equivocado, como si la ceniza fuera un símbolo mágico o un talismán capaz de alejar los males.
Asimismo, manifestó que la Cuaresma debe ser entendida como una apertura hacia la reflexión tanto interna como social, que permita a la comunidad encontrar respuestas y soluciones para los diversos problemas existentes. Esta temporada litúrgica ofrece una valiosa oportunidad para el examen personal y el compromiso con los desafíos que enfrentan los demás.
«La esperanza es que esta Cuaresma sea un tiempo de misión profunda, que nazcan múltiples iniciativas para atender las necesidades relacionadas con la enfermedad, la soledad, la tristeza y también las carencias espirituales que afectan a tantas personas en nuestra comunidad», expresó el prelado.
«El ayuno debe despertar el hambre verdadera de la palabra»
El obispo recordó una enseñanza del Papa León XIII, quien destacó que el ayuno no es solo una práctica de abstinencia, sino que debe generar en el creyente un deseo profundo de la palabra de Dios. Este acto espiritual nos sensibiliza para reconocer lo que realmente necesitamos, ese «pan» esencial para el alma y la vida cotidiana.
Comentó además que se han programado numerosas celebraciones enfocadas en la palabra durante la imposición de la ceniza, lo que ha incentivado una significativa participación de los fieles en las distintas parroquias. Este hecho refleja un renovado interés por profundizar en el contenido espiritual de la Cuaresma.
En cuanto al acompañamiento de quienes atraviesan sufrimientos, el obispo reconoció que desde la Iglesia se realiza una labor constante para brindar apoyo espiritual, aunque muchas veces estas dificultades tienen raíz en aspectos emocionales y psicológicos.
«Estamos conscientes de que existe una problemática importante vinculada a la salud mental y emocional en nuestra comunidad, y por ello nuestra respuesta se ha concentrado en la atención cercana, de persona a persona, a través de un ministerio dedicado a la escucha y el acompañamiento», subrayó Barraza Beltrán.
Finalmente, el obispo encabezó la ceremonia de Imposición de la Ceniza en la Catedral del Carmen la mañana del miércoles 18 de febrero, invitando a los fieles a vivir esta Cuaresma con un verdadero espíritu de conversión y compromiso renovado.
Este llamado a transformar la celebración en una experiencia espiritual profunda refrenda la importancia de la Cuaresma como un tiempo propicio para el crecimiento interior y la solidaridad hacia quienes más lo necesitan en La Raza Media.