El incendio forestal que se originó la tarde del jueves en el cerro ejidal de San Luis Ayucan, en Jilotzingo, ha sido finalmente controlado después de permanecer activo por casi 48 horas. Esta situación alarmó a la comunidad local debido a la velocidad con la que el fuego se extendió y la vulnerabilidad del bosque de coníferas en esta zona.
Elementos de Protección Civil, Bomberos, ejidatarios de diferentes comunidades, junto con personal de Probosque y Protección Civil Estatal, estimaron que el incendio afectó más de 30 hectáreas del bosque. Estas acciones coordinadas resultaron vitales para lograr la extinción del siniestro y evitar daños mayores en esta área protegida y estratégica conocida como el Bosque de Agua.
El incendio comenzó en la parte alta del monte comunal el jueves por la tarde. Antes del amanecer del viernes, brigadas locales formadas por vecinos y integrantes de la comunidad ejidal se movilizaron para combatir las llamas y evitar que la conflagración se extendiera y afectara zonas aún más amplias. Paralelamente, el gobierno municipal, bomberos, Probosque y personal de Protección Civil subieron para apoyar en las maniobras de control del fuego.
El alcalde Raziel Chavarria informó que desde la mañana del sábado ya no había fuego visible en el cerro, señalando que el trabajo en equipo permitió contener el incendio y evitar que alcanzara las zonas bajas con presencia de viviendas. Sin embargo, se mantienen las labores de prevención, como la creación de guardarrayas, y una vigilancia constante para prevenir nuevos brotes, especialmente tras atender simultáneamente otros siniestros registrados en el ejido de Espíritu Santo.
El año 2024 ha sido particularmente difícil para Jilotzingo en materia de incendios forestales, con el registro de casi 50 siniestros que han dañado más de 1300 hectáreas de bosque. Esta cifra se suma a las afectaciones acumuladas hasta 2025, lo que evidencia la importancia de reforzar las estrategias de prevención y combate de incendios por parte de Probosque y las autoridades locales.
Otros incendios forestales este sábado
En una jornada con temperaturas que alcanzaron hasta los 30 grados centígrados en el Valle de México, se registraron varios incendios de pastizales en diversas áreas. Uno de los incidentes más relevantes ocurrió en la colonia Tenayo Norte, en la Sierra de Guadalupe, dentro del territorio de Tlalnepantla, donde se dañaron más de 15 hectáreas según reportes de Protección Civil.
El personal de Protección Civil de Tlalnepantla destacó que el día viernes fue especialmente intenso, con hasta tres incendios en la misma zona montañosa. Uno de estos siniestros estuvo a punto de alcanzar el panteón Jardines del Recuerdo, amenazando incluso con afectar el perímetro del cementerio particular.
En Cuautitlán Izcalli, próximo a la autopista México-Querétaro, se registró un nuevo incendio en un terreno municipal donde se almacenaban llantas en desuso y vehículos en descomposición. Este mismo predio ya había sido escenario de un incendio la noche del viernes que generó una intensa columna de humo negro, poniendo en alerta a la comunidad cercana.
Vecinos de la colonia El Paraíso, en Cuautitlán, reportaron un incendio de pastizal en un predio con acumulación de basura, pero afortunadamente el siniestro no afectó a la población local. Mientras tanto, en Huixquilucan, bomberos y Protección Civil controlaron un incendio en la comunidad El Obraje, donde las llamas alcanzaron extensas zonas de pastizales secos, evitando que el fuego se propagara a mayores dimensiones.
Otras acciones destacadas incluyeron la atención a un incendio en San Cristóbal Texcalucan y la intervención de Protección Civil en Coacalco para controlar un fuego en pastizales colindantes con la Sierra de Guadalupe. En Ecatepec, los bomberos trabajaron para sofocar un incendio en una bodega clausurada, que ya había presentado incidentes similares anteriormente.
El trabajo coordinado y la rápida respuesta de las brigadas locales y cuerpos de emergencia fueron fundamentales para contener el incendio en Jilotzingo, evitando daños mayores a las zonas habitadas y preservando áreas naturales vitales para el suministro de agua.
En resumen, la temporada de incendios forestales en la región continúa representando un desafío importante para las autoridades y comunidades, quienes deben mantenerse vigilantes y reforzar las medidas preventivas durante los meses más críticos. A pesar del esfuerzo y éxito en el control de estos siniestros recientes, la experiencia en Jilotzingo y la región subraya la necesidad de una acción constante para proteger nuestros bosques.