El lunes por la tarde, la sala del Consejo Municipal de San Luis Obispo se llenó de gente, con espacio solo para estar de pie, para la re-evaluación de los permisos de Libertine Brewing Company. John Pranjic, encargado de Eventos y Marketing de Libertine, expresó su agradecimiento por el apoyo recibido de la comunidad durante la sesión.
Tras más de una hora de comentarios públicos, el Ayuntamiento decidió mantener vigente el permiso de uso menor que tiene el establecimiento. Muchos asistentes defendieron la importancia de seguir apoyando la música en vivo local y el arte comunitario. «Es un espacio seguro para que otras personas disfruten», comentó uno de los presentes.
Esta revisión del permiso fue provocada por múltiples quejas por ruido dirigidas al bar y restaurante. KSBY dialogó con la pareja que presentó dichas denuncias. Residen a pocas casas de Libertine y aseguraron que el ruido afecta su calidad de sueño, ya que uno de ellos debe levantarse cerca de las 4:30 a.m. para ir a trabajar.
Thomas Barnard y su esposo, Chris Baisa, destacaron que no buscan eliminar la música en vivo, sino que el local tome medidas para minimizar el impacto acústico. Para ello, han invertido alrededor de 70,000 dólares en aislar su propiedad con ventanas, puertas y aislamiento adecuado.
Pranjic comentó a KSBY que han realizado cambios en el bar, como reubicar el escenario y orientar los altavoces hacia el interior del local. También mencionó que se añadieron otras técnicas para reducir la transmisión del sonido.
Por otro lado, algunos vecinos presentes en la reunión afirmaron no tener problemas con el ruido. «Si no soportas el ruido, invierte en tapones para los oídos», dijo uno. Otro comentó que en los ocho años que su familia lleva viviendo cerca del local no han tenido inconvenientes con las presentaciones.
Para Barnard y Baisa, la decisión del Ayuntamiento representa un punto crítico. Comentaron que han invertido la mayor parte de su retiro en la remodelación de su casa, una construcción de casi 100 años que valoran profundamente, pero temen que el problema del ruido los obligue a dejarla.