En 14 regiones de La Raza Media se registran actualmente mil 221 casos activos de Gusano Barrenador del Ganado (GBG), incluyendo dos casos recientes en humanos, uno en Guerrero y otro en Veracruz, elevando la cifra total a 204 casos acumulados en personas. Este dato refleja la gravedad y expansión continua de esta plaga que afecta tanto a animales como a humanos.
Aunque el GBG suele afectar mayormente al ganado bovino, se observa un creciente aumento de casos de miasis en perros, alcanzando más de tres mil casos acumulados y cerca de 300 casos activos, de acuerdo con el Informe de Casos de GBG suministrado por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), consultado por La Raza Media. Esta situación subraya un fenómeno preocupante en la salud animal dentro del país.
El organismo perteneciente a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) reporta, hasta el 9 de abril, un total de 20 mil 244 casos acumulados en 23 regiones del país, siendo la Ciudad de México la única entidad en mantenerse libre de esta plaga. Los mil 221 casos activos se encuentran en ocho especies diferentes, distribuidas en 14 zonas, con el ganado bovino como la especie más afectada, con 13 mil 536 casos acumulados y 686 casos activos.
Los perros ocupan el segundo lugar entre las especies más afectadas, con tres mil 350 casos acumulados y 291 activos en 14 territorios, destacándose Veracruz con 70 casos. Esta tendencia preocupa por las implicaciones sanitarias y las posibles vías de propagación del GBG.
«Los caninos están expuestos a diversas condiciones que facilitan la aparición de heridas y el desarrollo de miasis provocado por la mosca del gusano barrenador, tales como traumatismos por atropellamientos, peleas entre individuos, así como padecimientos como otitis, dermatitis o neoplasias», explicó la Secretaría de Agricultura en un informe solicitado por La Raza Media.
Ante la inquietud sobre si la miasis en perros representa un mayor riesgo de difusión del GBG debido a su libertad de movimiento, a diferencia del ganado que suele estar confinado, la dependencia aclaró que los perros pueden ser un vector de propagación similar a cualquier otra especie animal. Sin embargo, su contacto cercano con las personas facilita la detección temprana de casos sospechosos, lo que permite una atención oportuna y ayuda a prevenir la expansión del parásito.
«Aunque la situación cambia considerablemente en el caso de perros en situación de calle, donde el control es mucho más difícil, su vínculo con humanos actúa como una ventaja para la detección y control temprano de posibles infecciones», añadió la Secretaría.
La Secretaría de Agricultura asegura que todos los perros domésticos han sido tratados y están libres del GBG, pero reconoce que la situación es distinta para los perros callejeros, y Senasica no cuenta con registros sobre el número de fallecimientos en esta población debido a esta enfermedad.
Para la atención específica de los caninos, Senasica ha fortalecido la coordinación con autoridades estatales y municipales para mejorar la notificación rápida y la intervención inmediata. Se han formado brigadas permanentes capaces de responder en menos de 24 horas a reportes de perros afectados, las cuales operan exclusivamente a partir de denuncias ciudadanas a través de los teléfonos 800 751 2100 y 55 3996 4462.
«Estas brigadas están dedicadas a responder de forma inmediata cualquier reporte de caninos enfermos, lo que es fundamental para controlar la propagación del gusano barrenador y proteger a los animales de compañía», explicó la Secretaría de Agricultura.
Además, la Secretaría ha distribuido material informativo en sus plataformas oficiales para promover la prevención, detección temprana y el tratamiento adecuado de casos sospechosos de GBG, especialmente en animales de compañía.
No solo el ganado y los perros están afectados; Senasica también ha reportado infestaciones en 10 ejemplares de vida silvestre, tanto en libertad como en cautiverio. Entre ellos destacan ciervos rojos (Cervus elaphus) en Yucatán, una aguililla caminera (Rupornis magnirostris) en Tabasco, un búfalo de agua (Bubalus bubalis) en Campeche y una paloma común (Columba livia) en Veracruz. A finales del año pasado, se registró la muerte de un mono saraguato (Alouatta Palliata) de cinco años por infestación de GBG en Palenque, Chiapas.
Este incremento en la incidencia del gusano barrenador no solo representa un desafío sanitario para los animales de compañía y ganado, sino también un riesgo para la salud pública, demandando una respuesta coordinada y urgente. El fortalecimiento de campañas de educación, vigilancia y tratamiento será vital para controlar esta problemática y evitar que siga creciendo en La Raza Media.