Un grupo considerable de dueños y empleados de bares ha protagonizado un bloqueo en el Periférico Norte como protesta contra los constantes operativos que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha estado realizando para frenar actividades delictivas en estos locales. Esta manifestación refleja la creciente tensión entre las autoridades y el sector restaurantero que se siente afectado por dichas acciones.
Se reporta que al menos 40 establecimientos permanecen cerrados tras las intervenciones de las autoridades estatales y municipales. Los dueños aseguran que, hasta la fecha, no cuentan con carpetas de investigación abiertas en su contra, lo que genera incertidumbre y exigencias para que se realicen inspecciones y revisiones que permitan evaluar las condiciones para una reapertura formal. En este sentido, argumentan que muchas familias dependen directamente de los ingresos que generan estos negocios.
El bloqueo tuvo lugar en la zona de San Esteban, donde los manifestantes llegaron portando pancartas con mensajes contundentes como «Exigimos reapertura de restaurantes y bares» y «Exigimos solución inmediata», evidenciando la urgencia y la presión social que se está generando en esta problemática.
Alternativas viales de Periférico Norte
La congestión vial producida por esta protesta ha complicado severamente la movilidad hacia la Ciudad de México. Vehículos particulares, transporte público e incluso transporte de carga permanecen varados en el área por más de tres horas, causando un impacto considerable en la circulación diaria de la zona.
Las autoridades recomiendan evitar el área afectada y utilizar vías alternas como la Avenida Aquiles Serdán y Mario Colín, ya que otras avenidas, incluyendo la Avenida Primero de Mayo, han comenzado a colapsar debido a la saturación generada por el bloqueo.
Los manifestantes han expresado: «Demandamos una evaluación justa y transparente de nuestros establecimientos para poder reabrir y continuar sosteniendo a nuestras familias. La continuidad de los operativos sin aclarar fundamentos provoca cierre injustificado y afecta nuestro sustento económico.» Esta declaración refleja la preocupación y la necesidad apremiante de respuestas claras por parte de las autoridades.
El contexto actual de los operativos responde a un esfuerzo de la FGJEM para prevenir conductas ilícitas y garantizar la seguridad en los centros de esparcimiento, sin embargo, la ausencia de procesos claros y comunicados ha generado malestar entre los comerciantes y la comunidad afectada.
Este conflicto demanda un diálogo entre las autoridades y los representantes de los bares para encontrar soluciones que concilien la seguridad pública con el desarrollo económico. La situación en la zona de Periférico Norte se mantiene en evolución, y se espera que en los próximos días haya una respuesta oficial que permita esclarecer la situación y reestablecer la normalidad en los establecimientos y en la vialidad.
En conclusión, esta jornada de protesta evidencia la fragilidad de muchos negocios ante medidas administrativas y operativas que, aunque estén dirigidas a la legalidad y la protección ciudadana, requieren una aplicación equilibrada que no afecte el sustento de cientos de familias mexiquenses y la dinámica económica local.