El ejido Mayrán, ubicado en la parte baja de San Pedro, Coahuila, conmemoró con gran entusiasmo el centenario del Reparto Agrario, simultáneamente con la celebración del Día Internacional de la Mujer. Este evento rindió homenaje especial a las mujeres del campo, ejidatarias e hijas de ejidatarios, quienes participaron en un vistoso desfile vistiendo el tradicional traje de las adelitas, símbolo de fortaleza y valentía en la historia agrícola mexicana.
Los festejos comenzaron la tarde-noche del sábado 7 de marzo con un festival cultural lleno de color y tradición, que incluyó la coronación de la reina de los ejidatarios y una serie de actividades para los aficionados a la tradición ejidal. La comunidad esperaba con gran ilusión este aniversario que representa no solo un siglo, sino también un legado profundo de lucha y dedicación para preservar la labor agrícola y la vida comunitaria en el ejido.
Este centenario recuerda las dos fases fundamentales de la repartición de tierras en Mayrán, iniciada en 1926 con la llamada segunda ampliación, seguida por la repartición promovida por el general Lázaro Cárdenas en 1936. Estos hechos marcaron un antes y un después en la estructura agraria, otorgando a los campesinos tierras para cultivar y sustentar a sus familias, cimentando así la base del ejido que hoy se celebra.
Tradicional desfile
El domingo 8 de marzo se realizó un acto cívico que incluyó una detallada reseña histórica sobre ambas etapas del reparto agrario, contextualizando la importancia social y económica que representa para la comunidad de Mayrán. Posteriormente, se llevó a cabo el tradicional desfile en el que las mujeres ejidatarias y sus hijas fueron especialmente homenajeadas en el marco del Día Internacional de la Mujer.
Las participantes, ataviadas con el traje típico de las adelitas, recorrieron con orgullo las principales calles del ejido, acompañadas de música y vítores. Con entusiasmo gritaban: «¡Viva Mayrán, viva el Reparto Agrario, y vivan las mujeres del campo!», una expresión que celebró el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la agricultura y en la vida ejidal.
Este aniversario quedó marcado en la memoria colectiva del ejido con una gran festividad que continuó en el salón de acuerdos, donde se ofreció la emblemática comida tradicional: el asado rojo acompañado de sus sopas, un platillo típico y muy esperado en estas celebraciones que une a la comunidad en torno a la mesa.
Por la tarde, la alegría siguió con una tardeada baile en la que se presentó la música de agrupaciones destacadas como Roel Ruiz y su Comarca Norte, así como Los Primeritos de Colombia. El ambiente festivo continuó durante la noche con la participación de Isaías Lucero, Míster Chivo y otros grupos musicales que mantuvieron viva la tradición y el espíritu del festejo hasta altas horas.
Este centenario no solo celebró un histórico reparto agrario, sino también la fortaleza de una comunidad que, a lo largo de un siglo, ha sabido combinar sus raíces y su cultura con el reconocimiento y la valoración de las mujeres, pieza clave en el sustento y desarrollo del campo.