El Congreso de Guerrero ha planteado la necesidad de regular el evento denominado Acamoto 2026, con el fin de evitar desbordes y aglomeraciones excesivas en Acapulco, lo que ha generado un choque de opiniones con el sector empresarial local. La iniciativa busca establecer un mayor control para asegurar la seguridad y orden durante esta concentración masiva de motociclistas, considerada un evento emblemático en la región.
La propuesta fue presentada en la tribuna local por el diputado Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, quien destacó la importancia turística de Acapulco a nivel mundial y su relevancia como sede de eventos nacionales e internacionales de gran magnitud. Resaltó que Acamoto es único en México por la cantidad de motociclistas que reúne, con alrededor de 10 mil participantes en su última edición, generando un impacto económico notable para la ciudad.
Sin embargo, esta iniciativa encontró resistencia por parte del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Acapulco, que emitió un comunicado aclarando que en ningún momento se ha planteado restringir la libre circulación ni de residentes ni de visitantes. Pese a ello, el sector empresarial informó que desde el 20 de marzo solicitó a las autoridades municipales, estatales y federales que el Acamoto 2026 sea declarado un evento sin autorización oficial para su realización.
El CCE señaló como ‘llamativo’ que el Congreso haya aprobado recientemente un exhorto para definir la continuidad y regulación del evento, cuando las autoridades ya han manifestado que este no contará con permiso formal en esta edición. Cabe destacar que, durante más de dos décadas, el Acamoto no ha solicitado ni obtenido permisos oficiales para llevarse a cabo en Acapulco, a pesar de su gran afluencia.
Ante la situación, Claudia Sheinbaum anunció que dialogará con las autoridades correspondientes para ordenar la realización del Acamoto, enfatizando que el evento representa riesgos considerables para la seguridad pública. La jefa de Gobierno destacó la importancia de equilibrar la tradición y la seguridad para garantizar el bienestar de todos los asistentes y residentes.
El debate surge en un contexto donde la popularidad del Acamoto y su efecto económico conviven con la necesidad de proteger la integridad de la comunidad y evitar incidentes que puedan afectar la imagen y la tranquilidad del puerto. Este enfrentamiento entre el Congreso y el sector privado refleja la complejidad de gestionar eventos masivos que, aunque tienen beneficios, también suponen grandes retos de organización.
En adelante, será crucial que las autoridades y los organizadores del Acamoto trabajen coordinadamente para establecer mecanismos claros de regulación y permisos, de modo que el evento se realice de forma segura y ordenada, sin perder su esencia y atractivo para turistas y motociclistas.
Este caso pone de manifiesto la necesidad de un equilibrio entre la promoción turística y la regulación responsable, consideraciones esenciales para el desarrollo sostenible de Acapulco como destino mundial. La resolución del conflicto marcará la pauta para futuras ediciones y para la gestión de otros eventos masivos en La Raza Media.