La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, visitará la mina de Pasta de Conchos para mantener un encuentro directo con las familias de los 65 mineros atrapados en el trágico siniestro ocurrido en 2006. Esta visita representa un paso significativo para reactivar el diálogo sobre uno de los casos más emblemáticos de la minería en la Región Carbonífera, donde la memoria de la tragedia sigue viva casi dos décadas después.
Según la información confirmada desde el lugar, la agenda de la mandataria incluye una reunión con los familiares, quienes buscan respuestas y justicia ante el prolongado reclamo por el rescate y atención a las víctimas. Pasta de Conchos sigue siendo un símbolo de la lucha por los derechos de los mineros y sus familias, recordando un episodio en que 65 trabajadores quedaron sepultados y sus esperanzas por una salida nunca se concretaron.
Al mismo tiempo que se da esta visita, un grupo de exobreros de Altos Hornos de México (AHMSA) se congregó en el sitio para solicitar una audiencia con la presidenta y entregar un documento formal que expone una petición relacionada con la venta de la siderúrgica cuando todavía operaba como empresa paraestatal.
Reclamo histórico por derechos laborales y acciones no ejercidas
Santos Ortiz Alvarado, presidente de la mesa directiva de Ex Obreros de Coahuila a nivel estatal, explicó que representan a un colectivo de trabajadores que laboraron en Altos Hornos desde 1976 hasta 1991, durante su etapa como paraestatal. Desde 2006 mantienen un reclamo firme ante la falta de reconocimiento del derecho a adquirir el cinco por ciento de las acciones tras la venta de la empresa.
De acuerdo con el artículo 32 de la Ley de Empresas Paraestatales, en caso de venta de una empresa pública, los empleados tenían el derecho de obtener hasta un cinco por ciento de las acciones. Sin embargo, Santos Ortiz denunció que en su caso no fueron notificados ni se les permitió ejercer este derecho de forma oportuna, lo que ha generado una demanda colectiva para reparar esta omisión.
El dirigente añadió que cuentan con un registro oficial y documentación que acredita a cerca de ocho mil extrabajadores de aquel periodo, quienes exigen una compensación económica que asciende a 80 mil pesos por persona, lo que implicaría una suma aproximada de 650 millones de pesos como indemnización total.
Fideicomiso y gestiones pendientes
Ortiz Alvarado mencionó la existencia de un documento vinculado a un fideicomiso por esa misma cantidad, supuestamente registrado en Nacional Financiera. Sin embargo, hasta la fecha no han recibido información oficial ni claridad sobre el destino o manejo de esos recursos, lo que incrementa la incertidumbre entre los afectados.
El dirigente recordó que durante la campaña presidencial mantuvieron una reunión con Claudia Sheinbaum en Monclova para exponerles esta problemática. Más tarde, se constituyó una comisión encargada de revisar la situación surgida a raíz de la quiebra de Altos Hornos, pero no se logró concretar un acuerdo tangible que beneficie a los exobreros.
A pesar de múltiples gestiones ante la Secretaría de Gobernación y diferentes instancias en la Ciudad de México, se les informó que actualmente no existe un mecanismo legal que permita resolver esta reclamación, razón por la cual insisten en obtener una respuesta directa y comprometedora del Ejecutivo federal.
Para dar peso a su demanda, exobreros provenientes de municipios como Monclova, Frontera, San Buenaventura, Nadadores y Castaños organizaron un traslado con tres camiones hasta Pasta de Conchos, con la intención de entregar nuevamente su solicitud formal y mantener viva la exigencia por justicia y reconocimiento.
Esta reunión y la entrega de la petición en Pasta de Conchos reflejan la complejidad y la persistencia de reclamos laborales y sociales que vinculan directamente a la industria minera con los derechos de sus trabajadores. La atención que Sheinbaum destine a estos asuntos será clave para avanzar en soluciones que reparen heridas históricas y fortalezcan la justicia para las comunidades afectadas.
Se espera que la interacción con las familias de los mineros y los exobreros de AHMSA sea un momento para abrir canales de diálogo y encontrar mecanismos efectivos que respondan a las demandas que durante años han quedado en el olvido. La visita presidencial podría, por tanto, marcar un antes y un después en la atención a este tipo de casos emblemáticos en La Raza Media.