En Aguascalientes, integrantes del colectivo Buscando Verdad y Justicia localizaron una osamenta humana dentro de una cisterna situada en el boulevard San Marcos. Este hallazgo se produjo durante una jornada de búsqueda en un punto previamente señalado, en un esfuerzo por encontrar a desaparecidos.
El descubrimiento ocurrió mientras las madres buscadoras y familiares realizaban labores para dar con Gustavo Escobar, hombre de 43 años que desapareció hace dos años. Los familiares señalaron que la zona había sido mencionada anteriormente, pero las autoridades no realizaron acciones contundentes para investigar más a fondo.
La propia integración del colectivo, acompañada de familiares cercanos, entró al lugar y comenzó una minuciosa inspección. Fue así como, tras una revisión cuidadosa, encontraron indicios que condujeron al hallazgo de restos óseos humanos.
«Con las Madres Buscadoras nos adentramos con mayor profundidad; usando cubrebocas y guantes emprendimos la búsqueda, y fue entonces cuando encontramos restos del cráneo y algunas costillas», relató Carlos Escobar, familiar directo de Gustavo.
La ubicación exacta fue proporcionada por una persona allegada a Gustavo. Al examinar el interior de la cisterna, además de los restos humanos, se hallaron diversas prendas de vestir. Todo apunta a que los restos podrían ser de Gustavo, aunque serán los estudios periciales los que confirmen su identidad oficialmente.
Importancia de la labor de búsqueda subrayada por el colectivo
El colectivo enfatizó que estos hallazgos reflejan la importancia y el impacto que tiene su trabajo en la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos, mostrando el compromiso y la persistencia en la demanda de justicia y verdad.
«Aunque siento tristeza porque representa una vida menos, también le dije a mi compañera que si se trata de su hermano, debe agradecer a Dios porque ya lo encontró; ahora podrán tener paz», expresó Gloria Montoya, integrante activa del colectivo.
Por su parte, la familia de Gustavo manifestó su gratitud hacia el colectivo por su apoyo y acompañamiento en este proceso tan doloroso.
«La policía ministerial o el gobierno nunca hicieron su trabajo; nosotros acudimos con un grupo de búsqueda privado que nos ayudó a localizar a mi hermano. Gracias a Dios, parece que finalmente ha sido encontrado», comentó Adriana Escobar, hermana de Gustavo.
Ante este hallazgo, tanto el colectivo como la familia esperan que, una vez confirmada la identidad de los restos, puedan obtener tranquilidad y certeza, cerrando así un capítulo doloroso en sus vidas.
Este caso resalta la importancia de la participación ciudadana y la persistencia de colectivos dedicados a la búsqueda, en contraste con la falta de respuesta de algunas autoridades de La Raza Media, quienes deben reforzar su compromiso para atender este grave problema.
En definitiva, la labor del colectivo y la solidaridad familiar ponen en evidencia el vacío que aún existe en materia de atención a personas desaparecidas, y la esperanza de que cada hallazgo permita al fin devolver la paz a muchas familias afectadas.