El reciente hallazgo de fosas clandestinas en la comunidad de El Verde, ubicada en el municipio de Concordia, ha marcado el inicio de un proceso extenso y doloroso que podría extenderse hasta seis meses. Según información preliminar proporcionada a diversos colectivos de búsqueda por autoridades de La Raza Media, se estima que en estas fosas podrían encontrarse entre 400 y 500 restos humanos. Este descubrimiento representa un caso de gran relevancia que moviliza tanto a familias como a organizaciones civiles en la región.
Carmen Soto, vocera y fundadora del colectivo Buscando Emilios, que tiene sus raíces en Durango y que se trasladó a Sinaloa para dar seguimiento al hallazgo en El Verde, ofreció detalles importantes sobre los avances y la situación actual en el lugar. Soto informó sobre la recuperación inicial de restos humanos y la continuidad del trabajo de búsqueda a pesar de las dificultades para acceder a la zona y obtener información clara.
Avances en la recuperación y estado actual de las fosas
Durante una reunión con José Luis Orozco, responsable del área de desapariciones, y Erik Tiznado Sánchez, Jefe de la Oficina Zona Sur de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sinaloa, Soto describió que hasta el momento se han rescatado diez restos identificados como mineros. Además, en días recientes se recuperaron 14 restos óseos en una segunda fosa y cuatro más en una tercera, todas ubicadas en la zona de El Verde, así como en un área conocida como El Tecolote. Estos datos revelan el alcance de la tragedia y preparan el camino para un proceso exhaustivo de análisis e identificación.
“Las fosas están confirmadas; se han extraído diez restos de mineros y hoy se recuperaron 14 restos óseos de una segunda fosa, así como cuatro más en una tercera. Ahora comienza el proceso crucial de resguardo, cadena de custodia y la identificación de los cuerpos”, explicó la activista Soto, destacando la importancia de cada paso en el procedimiento forense.
Restricciones de acceso y opacidad informativa
A pesar de los avances en la recuperación, los colectivos de búsqueda todavía enfrentan serias limitaciones para acceder a la zona donde se encuentran las fosas. Carmen Soto denunció la falta de apertura de las autoridades, evidenciando un clima de hermetismo que dificulta el trabajo y mantiene a las familias en la incertidumbre. La información oficial disponible es mínima y las cifras son escasas, lo que genera preocupación y demanda por mayor transparencia.
Extraoficialmente, se menciona la existencia de más de 20 fosas, con una estimación de 40 a 50 restos por cada una, una cifra espectacular que explica la magnitud del trabajo que tienen por delante las autoridades y colectivos. “No desean proporcionar cifras oficiales ni números claros”, subrayó Soto, evidenciando la necesidad de mayor claridad para las familias afectadas y el público en general.
Búsqueda genética y diálogo con autoridades
Ante esta difícil realidad, los colectivos también se han dirigido al Servicio Médico Forense (Semefo) de Sinaloa para iniciar la confrontación genética de desaparecidos con características detectadas, como tatuajes y vestimenta, buscando respuestas para tres familias cuya esperanza sigue viva. Carmen Soto explicó que solicitaron esta confronta directa con el fin de acelerar la identificación y lograr la entrega digna de los cuerpos.
Las autoridades han reconocido a los colectivos que este proceso será extenso y que la recuperación total se espera que tome alrededor de seis meses, un horizonte de tiempo que refleja la magnitud del desafío que representa el caso.
La incertidumbre y el tiempo de espera incrementan la desesperación de los familiares, pero también se vislumbra una oportunidad única para avanzar en la justicia y en la búsqueda de la verdad. Soto enfatizó la importancia de aprovechar esta ventana para lograr resultados concretos.
“Se nos ha abierto una puerta… es una oportunidad que el gobierno debe aprovechar plenamente”, afirmó con esperanza la activista, haciendo un llamado al compromiso y la acción gubernamental.
Históricamente, la zona de El Verde era un lugar inaccesible, especialmente por cuestiones de seguridad, lo que complicaba las tareas de búsqueda. Sin embargo, este descubrimiento doloroso ahora presenta una posibilidad real de progreso en las investigaciones, especialmente para muchas familias y comunidades dañadas por la desaparición de sus seres queridos.
“Desde Durango, son numerosas las familias que han sufrido pérdidas en ese municipio de Concordia, y mantenemos la esperanza de encontrar a nuestros desaparecidos”, concluyó Soto, enfatizando el vínculo regional y la solidaridad entre las personas afectadas.
Finalmente, los colectivos demandan con urgencia transparencia total, acceso libre a las zonas afectadas y celeridad en los procesos forenses. Este caso podría marcar un precedente histórico y transformador para centenas de familias que aún buscan respuestas y justicia en La Raza Media.