En un acto solemne marcado por la tristeza del paso del tiempo, tan solo diez personas se congregaron para rendir homenaje a Luis Donaldo Colosio en el XXXII aniversario luctuoso de su asesinato, ocurrido en Lomas Taurinas, Tijuana. Este lugar, que fue escenario de uno de los momentos más impactantes en la historia política mexicana reciente, reflejó ahora una presencia mínima, muy alejada de los años en que cientos de personas se reunían para recordar al candidato presidencial priista.
La ceremonia, realizada en el monumento donde Colosio fue víctima de un atentado mortal hace 32 años, dejó atrás los tiempos de discursos multitudinarios y aplausos acompañados por figuras políticas, cuando Lomas Taurinas se convertía en un punto de encuentro obligatorio para la militancia y sociedad civil que recordaba al líder.
El lunes 23 de marzo, el silencio predominó en el sitio histórico, donde las huellas de aquel trágico evento parecieron diluirse en la escasa asistencia. La organización de la guardia de honor recayó en el PRI de Baja California, en coordinación con la Fundación Colosio y líderes locales, quienes persisten en reivindicar y mantener vivos los ideales democráticos y sociales que representaba el ex candidato presidencial.
Bernardo de Jesús Saldaña, uno de los representantes presentes, reiteró el compromiso con los valores de democracia y justicia social que defendió Colosio, aunque no pudo ocultar la evidente contradicción que representa la reducida convocatoria en un homenaje de tal relevancia histórica.
En medio de los recuerdos, no hubo alusiones al caso de Othón Cortés Vázquez, quien durante años fue acusado injustamente de ser el segundo tirador en el asesinato del senador. Este hombre fue exonerado tras un prolongado proceso judicial y, desafortunadamente, falleció el 14 de abril de 2020 durante la pandemia. Además, había enfrentado una sentencia que lo obligó a pagar una indemnización millonaria al gobierno tras reclamar por el tiempo que estuvo encarcelado.
A más de tres décadas de aquel magnicidio, el sitio donde todo sucedió muestra un panorama diferente: menos gente, una memoria debilitada y, sobre todo, muchas interrogantes que permanecen sin resolver.
¿Qué se sabe del segundo tirador?
El tema del supuesto segundo tirador en el asesinato de Colosio volvió a la atención pública el 9 de noviembre de 2025, cuando la Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a Jorge Antonio Sánchez Ortega, ex agente del desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN). Este caso ha generado renovadas dudas y avances en la investigación por su relación con el homicidio del candidato priista.
Tras su arresto, el 16 de noviembre del mismo año se le dictó auto de formal prisión a Sánchez Ortega, quien estaba encargado de proteger a Colosio desde el final de sus actos políticos. Su detención se fundamentó en pruebas, entre ellas una que lo relaciona con la escena del crimen mediante un positivo en pruebas balísticas, lo que fortalece la hipótesis de que pudo haber sido el segundo tirador.
Se sabe que un día antes del atentado, superiores de Sánchez Ortega le ordenaron seguir de cerca al candidato desde el aeropuerto hacia su mitin en Lomas Taurinas, una colonia considerada de las más pobres en ese momento. Fue precisamente en ese mitin donde Colosio fue herido mortalmente y Sánchez Ortega se encontraba a sólo 15 metros del lugar donde todo ocurrió.
En palabras de Colosio Riojas, hijo del homenajeado, «No busco que se castiguen caprichosamente a personas, sino que se deje de lucrar con el caso de mi padre y más bien se considere el otorgamiento de un indulto a Mario Aburto, su asesino confeso.» Esta declaración ha suscitado un llamado a la reflexión y a frenar la explotación política de uno de los casos más dolorosos para la sociedad mexicana.
A 32 años de su muerte, la memoria de Luis Donaldo Colosio sigue viva entre un pequeño grupo que aún reivindica sus ideales, mientras la investigación continúa abriendo nuevas interrogantes sobre las circunstancias que rodearon su asesinato. Este aniversario invita a una profunda reflexión sobre el pasado político de La Raza Media y la lucha por la verdad y la justicia en México.