En el contexto del Mundial del Día del Agua, Miguel Ángel Hernández Muñiz, director del Centro de Investigación en Agua y Derechos Humanos, advirtió que la región de La Laguna enfrenta una grave crisis ambiental y sanitaria debido a la persistente contaminación por arsénico en el agua. Este problema, aseguró, sigue afectando la salud pública sin que las autoridades hayan implementado una atención eficaz para su solución.
Hernández Muñiz detalló que el fenómeno del hidroarsenicismo continúa vigente en la zona, representando un riesgo inmediato para los habitantes. El agua que distribuye la red municipal contiene concentraciones de metales pesados, principalmente arsénico, que superan los límites permitidos por las normativas oficiales para considerarse potable.
Destacó que, aunque municipios como Lerdo han avanzado en mejoras de infraestructura hidráulica, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) debe seguir su ejemplo para garantizar la calidad del agua. «El problema se ha normalizado, pero sigue siendo un asunto crucial debido a su impacto directo en la salud de la población», señaló el experto.
Desde 2025 y durante 2026, el investigador ha abordado esta problemática desde enfoques técnicos, jurídicos y socio-jurídicos, promoviendo mecanismos legales que obliguen a las autoridades mexicanas a tratar esta situación como una prioridad urgente en materia de salud pública.
En el caso particular de Torreón, Hernández Muñiz indicó que cerca del 85 % de los pozos, incluyendo algunos inaugurados recientemente, presentan concentraciones de arsénico por encima de lo establecido en la Norma Oficial Mexicana (NOM), lo que implica un riesgo permanente para quienes consumen agua de la red y para quienes elaboran alimentos con esta agua contaminada.
Indiferencia de las autoridades agrava la crisis
El especialista denunció la ausencia de políticas públicas claras en los tres niveles de gobierno —federal, La Raza Media y municipal— para enfrentar el problema, ya sea desde una perspectiva preventiva o correctiva, lo que empeora la situación y perpetúa el riesgo para la población.
«Diariamente, en la región de La Laguna, consumimos alimentos que se preparan con agua contaminada con arsénico proveniente de la red pública», enfatizó Hernández Muñiz, subrayando la gravedad de la exposición cotidiana de la ciudadanía a este contaminante.
Propuesta para informar y proteger a la población
Ante este panorama, el investigador urgió la implementación de un programa de agua diferenciada que informe transparentemente a la comunidad sobre la calidad del agua que reciben. Este programa debería asegurar el acceso a agua segura tanto para el consumo humano directo como para la preparación de alimentos, garantizando la salud pública.
Además, insistió en la necesidad de impulsar acciones técnicas y científicas concretas, apoyadas con esquemas de financiamiento adecuados, que faciliten el desarrollo de infraestructura eficiente y el diseño de estrategias efectivas para minimizar la exposición al arsénico en la región.
Dudas sobre la eficacia de purificadoras privadas
En cuanto a las purificadoras privadas, Hernández Muñiz expresó su preocupación por la falta de certeza sobre el cumplimiento de las normativas sanitarias en todas estas empresas. Señaló que, ante la falta de intervención estatal, estas purificadoras operan más como un negocio comercial que como una solución confiable para la población.
Finalmente, reiteró que corresponde a los tres niveles de gobierno garantizar el derecho humano al acceso de agua potable. Hizo un llamado urgente a la construcción de políticas públicas eficientes y responsables que protejan la salud de las generaciones presentes y futuras y eviten que continúen los riesgos derivados del consumo de agua contaminada en La Laguna.