En los días previos al Domingo de Resurrección, un grupo de residentes locales se ha unido en torno a una cruz de madera flotante levantada en la arena de Pismo Beach, lo que ha suscitado un debate sobre la legalidad de esta estructura.
El viernes marcó el inicio del fin de semana de Pascua y para muchos visitantes, fue el momento perfecto para ir a la playa. Tawn Moore llevó a sus nietos a disfrutar de la playa, comentando que la multitud estaba presente con entusiasmo y que muchos habían encontrado su pequeño paraíso en Pismo.
Cerca del muelle, los lugareños afirmaron que tres jóvenes colocaron la cruz alrededor del 20 de marzo. Desde entonces, Mike Bulen asumió la responsabilidad de protegerla para evitar que fuera dañada o destruida antes de la Pascua. Bulen expresó que sintió un llamado para cuidar la cruz, mencionando que «Dios habla en voz baja y te toca el hombro», y no dudó en que era la persona indicada para esa tarea.
La cruz ha provocado debate en varias plataformas de redes sociales locales. Algunos residentes muestran apoyo hacia la exhibición, mientras que otros opinan que debería ser retirada. Jessica Renda, quien visitó la playa ese viernes por la mañana, confesó tener sentimientos encontrados, reconociendo la importancia religiosa de la Pascua pero expresando preocupaciones sobre posibles daños ambientales causados por objetos como flores falsas.
Por su parte, Bulen indicó que fue contactado por la Policía de Pismo Beach, que le comunicó que la estructura estaba en violación de la ley al ser no autorizada. Funcionarios de la ciudad enviaron una declaración a KSBY News señalando que están al tanto de actividades y objetos en la playa próxima al muelle, y que continuarán monitoreando el área para preservar los recursos costeros en un esfuerzo conjunto entre la ciudad, la comunidad y sus visitantes.
Gabriella Rivera manifestó que no le molesta la estructura y que no ha visto que nadie intente derribarla, indicando que el hecho de que permanezca intacta señala que no genera rechazo significativo en la comunidad. Por otro lado, Renda señaló que debería haber limitaciones para exhibiciones de este tipo, aunque comprende que memoriales y otras exhibiciones son comunes en las playas. Sugirió que si la ciudad no está de acuerdo, la estructura debería ser removida de inmediato, o bien establecer un período de tiempo adecuado para su permanencia.
Finalmente, Bulen no está seguro de qué sucederá con la cruz tras el Domingo de Resurrección, pero mencionó que tiene algunas ideas para su futuro. La presencia de esta cruz se ha convertido en un símbolo que inspira y a la vez provoca reflexión y debate sobre la coexistencia entre expresiones culturales y normativas legales en espacios públicos.