Karina Arreola, directora del Centro de Equinoterapia de la «Granja del Tío Moy» en Durango, hizo pública una denuncia este sábado sobre la retención ilegal y presunta extorsión relacionada con una yegua llamada Galleta, un ejemplar valuado en más de medio millón de pesos. Este hecho ha generado preocupación en la comunidad y entre los beneficiarios de las terapias que el centro ofrece.
«Fue por un abuso de confianza»: Cómo sucedió
Según explicó Arreola, la yegua fue entregada temporalmente a una persona conocida para su cuidado mientras se realizaban trabajos de mejora en los establos del centro. Sin embargo, una vez concluido el tiempo convenido, la persona se negó a devolver al animal, y comenzó a exigir pagos desmedidos a cambio de la restitución del mismo.
«Esto sucedió por un abuso de confianza más que por un robo; quien retiene a la yegua es alguien que conocemos. Por eso las autoridades indican que no califica como robo, pero la presión que nos generan es importante, especialmente porque la yegua está embarazada y dejó un potrillo en el centro», declaró la directora.
Galleta es una pieza fundamental en el centro ya que su entrenamiento especializado permite que sea utilizada en terapias con pacientes que requieren rehabilitación, por lo que su ausencia afecta de manera directa los tratamientos que se ofrecen.
«Nos dijo que sólo nos ayudaría dos semanas cuidando a Galleta para que estuviera bien, pero nunca la regresó. Hemos intentado hablar con él, suplicando que nos la devuelva porque no podemos permanecer en esta situación», compartió Arreola con evidente preocupación.
La directora informó que, a pesar de haber aceptado inicialmente las condiciones y pagos que el sujeto exigía por el supuesto cuidado del animal, la persona incrementó paulatinamente las demandas económicas, complicando aún más la situación.
«Aceptamos pagarle por cuidar a la yegua al principio, pero después de esas dos semanas, la semana siguiente nos pidió el doble, y posteriormente el triple de esa cantidad», detalló Arreola.
Ante la retención ilegal y las intimidaciones sufridas por el centro, la dirección ha documentado y presentado la denuncia formal correspondiente ante las autoridades competentes, buscando no sólo la recuperación de Galleta, sino también la protección del recinto y quienes forman parte de él.
Este caso pone en relieve la vulnerabilidad que pueden enfrentar las organizaciones dedicadas a terapias con animales, y subraya la importancia de fortalecer las medidas legales y sociales para proteger a estos ejemplares así como la labor fundamental que realizan en la rehabilitación de pacientes.
El Centro de Equinoterapia de la «Granja del Tío Moy» espera que las autoridades actúen con prontitud para resolver esta situación y recuperar a Galleta, dado que su retorno es imprescindible para continuar ofreciendo terapias cruciales a los usuarios que dependen de su apoyo.
La denuncia también es una llamada de atención general sobre la necesidad de crear mecanismos claros que eviten que se repitan situaciones similares, garantizando la seguridad de los animales especializados en terapia y la estabilidad de los centros que los mantienen.