El pasado lunes se dio con el último de los cuatro mineros que quedaron atrapados tras el derrumbe ocurrido en la mina Santa Fe, ubicada en El Rosario, Sinaloa. Esta tragedia ha conmovido a la comunidad y ha movilizado un intenso operativo de rescate coordinado entre diversas autoridades. A continuación, se expone un resumen detallado de los hechos, la respuesta de los equipos de emergencias y el estado actual de los mineros afectados.
El incidente se registró alrededor de las 14:00 horas del miércoles 25 de marzo en esta mina localizada en el sur de Sinaloa. A pesar de que el accidente sucedió ese día, las autoridades municipales fueron notificadas hasta el día siguiente, lo que inició la movilización inmediata de los cuerpos de rescate. En total, 25 trabajadores se encontraban realizando labores de excavación al momento del colapso; de ellos, 21 lograron salir por sus propios medios sin sufrir heridas.
Las causas del derrumbe giran en torno a la ruptura de una geomembrana que formaba parte de la estructura minera. Por esta razón, cuatro mineros quedaron atrapados bajo tierra. En respuesta, la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) junto con la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional y autoridades estatales se organizaron para el diseño y ejecución de un plan de rescate en conjunto.
El proceso de rescate contempló la perforación vertical mediante equipos especializados de punta de diamante, con la finalidad de alcanzar hasta 300 metros de profundidad. El propósito fue establecer contacto directo con los mineros, así como suministrarles elementos indispensables como oxígeno y alimentos mientras se trabajaba en su extracción segura.
Los mineros atrapados fueron identificados como José Alejandro Cástulo Colín, Francisco Zapata Nájera, Abraham Aguilera Aguilera y Leandro Isidro Beltrán Reséndiz. José Alejandro Colín fue el primero en ser rescatado con vida después de aproximadamente 100 horas del derrumbe. Se le trasladó de inmediato en helicóptero al Hospital General de Mazatlán para recibir atención médica.
«Tras la activación de los protocolos para garantizar una extracción segura, el trabajador fue llevado a superficie y trasladado vía aérea para recibir atención especializada en el Hospital General de Mazatlán», informaron las autoridades encargadas del rescate.
El segundo trabajador, Francisco Zapata Nájera, originario de Santiago Papasquiaro, Durango, fue rescatado el 8 de abril tras casi dos semanas de esfuerzos ininterrumpidos. Fue estabilizado en el sitio por personal paramédico y posteriormente trasladado por helicóptero para atención médica especializada en Mazatlán.
El coronel Manuel Adolfo Sánchez Olascoaga, integrante del Estado Mayor y partícipe en el operativo, describió la operación como una de las más complejas debido a las difíciles condiciones geográficas y la presión por el tiempo transcurrido desde el derrumbe. Esta descripción refleja las enormes dificultades enfrentadas durante la misión de rescate.
A los 17 días del siniestro, se confirmó la muerte de Abraham Aguilera Aguilera, un trabajador originario de Guanajuato, cuyo cuerpo fue recuperado el 8 de abril, aunque su identidad fue confirmada oficialmente hasta el día 11 por la Fiscalía de Sinaloa. Abraham, de 33 años de edad, era padre de cuatro hijos y se había trasladado a Sinaloa en busca de mejores oportunidades laborales debido a la falta de empleo en su estado natal.
Finalmente, el último minero localizado fue Leandro Isidro Beltrán Reséndiz, de 54 años y originario de Zimapán, Hidalgo. Su cuerpo fue encontrado el 27 de abril después de 33 días de trabajos ininterrumpidos, lo que equivalió a 783 horas de continuas labores. Sin embargo, su cuerpo aún no ha sido recuperado físicamente.
«Se ha notificado a la Fiscalía General de Sinaloa para iniciar los procedimientos de recuperación. En el lugar, los equipos especializados esperan la llegada de los peritos estatales para ejecutar el protocolo técnico-jurídico correspondiente», comunicaron las autoridades de la SSPC.
Los desafíos y avances en las labores de rescate
Desde la tarde del 25 de marzo, las autoridades federales y estatales mantuvieron un operativo continuo para las labores de rescate, desplegando recursos y elementos especializados de distintas dependencias con el firme objetivo de lograr la extracción segura de los trabajadores atrapados.
Las condiciones adversas del terreno, junto con la inaccesibilidad de algunas zonas dentro de la mina, significaron un reto constante desde el inicio. Los equipos de rescate realizaron acciones persistentes que incluyeron la remoción de escombros, la perforación de la roca y la habilitación de accesos en áreas donde la maniobra era especialmente compleja para poder llegar a las áreas donde se encontraban los mineros atrapados.
Además, se realizaron operaciones continuas para la extracción de agua acumulada dentro de la mina, lo que impedía avanzar en el rescate. El reforzamiento del sistema de achique fue esencial para lograr un progreso significativo en los días siguientes.
El 7 de abril se registraron avances cruciales cuando se fortaleció el sistema de bombeo permitiendo extraer agua de forma más eficiente. Esta mejora facilitó un acceso más seguro para los equipos técnicos en las zonas donde permanecían los trabajadores y aceleró las labores de rescate.
La colaboración entre diversas instituciones, la utilización de tecnología especializada y el compromiso inquebrantable de los equipos de rescate demostraron la importancia de la coordinación interinstitucional ante emergencias de esta magnitud.