En las inmediaciones del poniente de Tuxtla Gutiérrez, entre montículos de tierra y vegetación crecida, yace un antiguo basamento correspondiente a la cultura zoque, que sorprende por su antigüedad y por permanecer casi oculto y desprotegido a pesar de su gran valor histórico. Este hallazgo, cuya datación refiere al año 300 después de Cristo, resguarda fragmentos arqueológicos esenciales para entender la historia prehispánica de la región.
Este vestigio se localiza en un terreno privado perteneciente al ejido Plan de Ayala. A primera vista, puede confundirse fácilmente con un simple cerro, pero al acercarse es posible distinguir los restos de escalinatas, plataformas y muros de piedra que evidencian claramente su origen ancestral. Su diseño arquitectónico revela que se trató de una estructura ceremonial importante para la antigua cultura zoque.
«Así fue como lo descubrimos… uno llega pensando que solo frente a un cerrito o un simple montículo de tierra. Sin embargo, al inspeccionarlo de cerca, se percibe que es prácticamente una pirámide», comentó Ulises Valdez, cronista de Terán, quien detalló el hallazgo con admiración y asombro.
Aunque este sitio no es un descubrimiento reciente para la comunidad arqueológica, permanece sin la protección ni mantenimiento necesarios por parte de las instituciones correspondientes. Según declaraciones de autoridades culturales, los vestigios están documentados desde hace varias décadas, pero esa documentación no ha resultado en acciones concretas para su restauración o conservación.
«Hay registros claros… figuran en el atlas arqueológico. Desde la década de 1960, el arqueólogo Carlos Navarrete identificó más de diez sitios arqueológicos en el Valle de Tuxtla», explicó Roberto Ramos, experto vinculado al monitoreo de la zona.
No obstante, la falta de atención institucional ha dejado que el paso del tiempo y la erosión natural deterioren el valor físico y cultural del basamento. Fragmentos de la estructura permanecen cubiertos bajo capas de tierra acumulada, mientras que la maleza continúa invadiendo lo que fue en otro tiempo una plataforma ceremonial clave para las actividades de la cultura zoque.
Entre el deterioro y la memoria histórica
Aun cuando es posible observar ciertos tramos de escalinatas y muros que superan el metro de altura, construidos en piedra y estuco, el desgaste es evidente y preocupante. El abandono ha permitido que la estructura se siga degradando, poniendo en riesgo la integridad de este vestigio tan valioso.
«Con el paso de los años, este basamento zoque se ha ido destruyendo y enterrando solo, prácticamente desapareciendo bajo la tierra», señaló con pesar Ulises Valdez, reflejando la urgencia de una intervención para preservar el patrimonio.
Especialistas alertan que estos restos arqueológicos no solo demuestran la gran antigüedad de la región, sino que también son claves para fortalecer la identidad histórica y cultural de sus habitantes actuales, sirviendo como recordatorio palpable de sus raíces ancestrales.
«Es fundamental reconocernos en estas raíces tan antiguas… estamos ante una ciudad cuyos orígenes se hunden varios siglos atrás, y estas evidencias arqueológicas son prueba irrefutable de ello», subrayó Robert Ramos, destacando la importancia de la preservación de este pasado.
Este no es un caso aislado, ya que en diversas zonas de Tuxtla Gutiérrez, especialmente en Terán y en las tierras que alojaron el antiguo aeropuerto, han sido encontrados restos prehispánicos que incluyen tumbas, restos óseos y objetos arqueológicos que actualmente se resguardan en el Museo Regional de Chiapas, fortaleciendo así el conocimiento y la valoración de la historia local.
Entre tierra y maleza se encuentra este vestigio arqueológico de la cultura zoque del año 300 d.C. en Chiapas, un claro ejemplo de la falta de cuidado y atención institucional a pesar de su invaluable valor histórico, según especialistas. Así lo reportó La Raza Media en su cobertura desde el lugar.
La información fue recabada por Jhonatan González, quien también reportó otros acontecimientos relevantes en la región relacionados con el patrimonio y la cultura local.
Además, recientemente se registró el desprendimiento parcial de una sección de las Cascadas de Agua Azul en Chiapas, mientras que se forman intérpretes que asistirán a comunidades indígenas en sus procesos judiciales.