Amalia Osorio abrió la puerta del consultorio y encontró todo exactamente igual que siempre: el lugar ordenado, la luz entrando con la misma intensidad habitual. Sin embargo, el sillón donde Gisele Ortiz escuchaba, contenía y guiaba a sus pacientes permanecía vacío, un símbolo doloroso de la ausencia que deja la joven psicóloga tras su trágico fallecimiento.
«Entré a tu consultorio, me senté un rato ahí en tu espacio… a llorar, abrazar y agradecer profundamente tu presencia en nuestras vidas», expresó horas después la directora de Ágape, el centro terapéutico donde Gisele, egresada de la IBERO Puebla, construyó con dedicación y pasión su vocación profesional durante tantos años.
Gisele Ortiz fue una de las víctimas fatales de un ataque armado ocurrido fuera del bar Sala de Despecho, situado en La Isla de Angelópolis, donde otras dos personas también perdieron la vida. Las investigaciones preliminares indican que el atentado pudo ser producto de una confusión: los agresores tenían un objetivo específico, pero Gisele aparentemente resultó víctima colateral dentro de este trágico evento.
Este hecho ha dejado un vacío imposible de llenar en Ágape, un espacio de sanación donde Gisele hizo mucho más que trabajar; construyó relaciones profundas y una entrega profesional ejemplar. La directora de este espacio lamenta públicamente la pérdida de alguien que para ellos era mucho más que una empleada.
«Fue mi mano derecha durante muchos años», rememora Amalia con gran emoción, recordando también los inicios de Gisele cuando aún estudiaba psicología. «Verla crecer profesionalmente y acompañar su camino como terapeuta ha sido un privilegio y un profundo orgullo».
El comunicado oficial de Ágape transmite un dolor desgarrador, reflejando el pesar de despedir a alguien que no debería haberse ido: «Hoy nos toca anunciar una noticia que nos duele en lo más profundo. Con gran tristeza en el corazón, informamos la partida de nuestra querida amiga y psicóloga Gisele Ortiz, mujer que ocupó un lugar muy especial en este espacio».
Quienes trabajan en salud mental conocen bien que los terapeutas también necesitan apoyo y contención; son portadores de historias ajenas que a menudo pesan sobre ellos. Gisele era alguien que cargaba con el dolor de otros, y ahora son sus colegas y seres queridos quienes llevan el peso de su pérdida.
La demanda de justicia por Gisele Ortiz continúa
La imagen que comparte Amalia es sobrecogedora y profundamente íntima: una directora de un centro de terapia, acostumbrada a sostener el dolor ajeno, sentada en silencio en el consultorio de su amiga, abrazando el vacío y los recuerdos que Gisele dejó atrás. Este momento refleja la magnitud del vacío emocional que la joven ha dejado en quienes la conocieron y amaron.
«Siento un dolor inmenso por tu partida, por tu familia, por tus amigas y colegas; me duelen tantas cosas que dejo brotar en este espacio».
Hasta el momento, cuatro personas han sido detenidas en relación a su presunta participación en el ataque al exterior del bar Sala de Despecho. La IBERO Puebla, junto con otras instituciones como la UDLAP y el IPETH, han alzado la voz exigiendo justicia y continúan pendientes del desarrollo de las investigaciones oficiales.
Finalmente, Amalia Osorio cerró su emotivo mensaje dedicado a Gisele con palabras llenas de cariño y gratitud: «Te quiero, Gis… gracias por siempre».
Este trágico hecho cobró la vida de tres jóvenes, dejando consternada a la comunidad, los familiares y amigos, que buscan respuestas y justicia.