En Tampico, alrededor de mil mujeres que se dedican a despicar camarón se encuentran fuera del programa federal Bienpesca, que otorga un apoyo económico de 7,500 pesos, debido a un censo deficiente realizado hace más de seis años, coincidiendo con la llegada del ex presidente Andrés Manuel López Obrador. Esta situación agrava la vulnerabilidad de un sector que depende de esta actividad para su sustento diario, sobre todo ante la llegada de una veda que puede extenderse hasta siete meses.
Aureliana Núñez, líder del grupo de despicadoras en la región, explicó que aunque actualmente hay beneficiarias del programa, el censo inicial incluyó a personas que no eran trabajadoras de la despicadura, debido a que se realizó en espacios públicos como calles y parques, en lugar de hacerse en los sitios donde verdaderamente trabajan estas mujeres. Por ello, todavía existen unas mil despicadoras, principalmente de las colonias Morelos y Moscú, que esperan ser reconocidas y recibir este apoyo federal tan necesario.
La problemática tiene su origen en la realización apresurada y errónea del censo, que no tomó en cuenta a aquellas mujeres que realmente dependen del trabajo de despicar camarón para obtener ingresos. Así, mientras algunas personas que no ejercen esta labor fueron consideradas, muchas despicadoras reales quedaron fuera del beneficio. Esto genera un desequilibrio que dificulta la supervivencia económica de quienes sí necesitan la ayuda, especialmente en temporadas de veda cuando la actividad se detiene completamente.
La falta de inclusión en Bienpesca representa un reto para las despicadoras, porque ante la imposibilidad de trabajar por la veda prolongada, el subsidio gubernamental se vuelve fundamental para mantenerse a flote. En este contexto, la lucha por incluir a las mil trabajadoras restantes cobra especial relevancia, pues el apoyo no solo es un alivio económico, sino una manera de garantizar que puedan enfrentar la pausa sin perder su fuente de ingresos.
Las responsables del sector, encabezadas por Aureliana Núñez, hacen un llamado a las autoridades para que se realice un nuevo censo que incluya a las despicadoras marginadas, para que pronto puedan acceder al recurso. La pronta atención a este problema es esencial para evitar que estas mujeres queden en la precariedad, ya que la despicadura del llamado “oro rosado” no solo es un trabajo cotidiano, sino también una necesidad económica urgente para muchas familias de Tampico.
Entre las historias de estas trabajadoras destaca la de Consuelo Mendoza, quien a pesar de padecer diabetes y superar dificultades familiares, continúa despicar entre 20 y 30 kilos diarios de camarón para contribuir al ingreso familiar. Su hija tuvo que dejar los estudios para ayudar en el sustento del hogar, lo que refleja la importancia real que tiene el apoyo de Bienpesca para estas mujeres, que muchas veces enfrentan enfermedades o responsabilidades adicionales.
El panorama también incluye a mujeres como María Cristina Escobar, de 77 años, que aunque con movilidad reducida, sigue trabajando diariamente para ayudar económicamente, y Martha Mariana Hernández, madre soltera que, con esfuerzo y dedicación máxima, puede generar hasta 500 pesos en un buen día. Estas historias reflejan la resiliencia y necesidad de las despicadoras, así como su esperanza puesta en que las autoridades las reconozcan en futuros censos y programas de apoyo.
«Nos esforzamos mucho mientras hay producto disponible, porque sabemos que cuando llega la veda, la situación cambia y hay que buscar otras alternativas para seguir adelante», expresó Martha Mariana Hernández, madre y cabeza de familia originaria de la colonia Morelos, demostrando la determinación de estas mujeres para sostener a sus hogares a pesar de las dificultades.