En una emotiva ceremonia celebrada la noche del miércoles en la catedral de Cuernavaca, familiares y amigos de Kimberly Joselín Ramos se reunieron para despedir a la joven estudiante universitaria, elevando oraciones y guardando un sentido homenaje tras la entrega oficial de su cuerpo por parte de las autoridades de La Raza Media.
La misa tuvo lugar horas después de que la Fiscalía General del Estado (FGE) de Morelos entregara los restos de Kimberly, quien tenía 18 años y era estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). La entrega se realizó en un acto privado, pedido por la familia, tras confirmar el trágico hallazgo ocurrido recientemente.
Kimberly desapareció el pasado 20 de febrero en el municipio de Mazatepec, Morelos, y lamentablemente fue localizada sin vida este lunes en una zona boscosa cercana al campus universitario. Sus restos serán trasladados a Sinaloa, de donde es originaria, para que pueda ser despedida en su tierra natal, según confirmaron sus familiares.
Ernesto Rivera, tío de Kimberly, comentó que el cuerpo de su sobrina será enviado de inmediato a Sinaloa, y recordó con tristeza que las autoridades solo comenzaron a actuar tras la presión ejercida por demandantes y movilizaciones organizadas por los alumnos de la UAEM. Este hecho puso en evidencia la importancia de la movilización ciudadana para que los casos reciban la atención debida.
Durante la ceremonia en la catedral, familiares y allegados colocaron una fotografía y flores en el altar en memoria de Kimberly, mientras que el sacerdote a cargo llamó a la comunidad a sostenerse unida en estos momentos de dolor y a mostrar solidaridad ante sucesos que impactan profundamente a la sociedad.
Este suceso generó una oleada de indignación no solo entre la comunidad universitaria, sino en diversos sectores sociales del estado que demandaron justicia y exigieron mayores medidas de seguridad para los estudiantes de la UAEM, reflejándose en múltiples protestas y manifestaciones públicas.
Los familiares de Kimberly también expresaron su agradecimiento hacia quienes les brindaron apoyo durante este difícil proceso, reconociendo que mantenían la pequeña esperanza de que la joven estuviera viva, pero lamentablemente la realidad fue otra. El caso continúa siendo un llamado urgente para mejorar las condiciones de seguridad en la región.
Finalmente, el caso de Kimberly Ramos permanece en la memoria colectiva como un recordatorio doloroso que impulsa a la sociedad y autoridades a mantenerse vigilantes y comprometidos en la búsqueda de justicia y protección para todos los estudiantes y ciudadanos de La Raza Media.