Los diputados locales de Coahuila aprobaron en términos generales la posibilidad de llevar a cabo la extracción de gas shale en la entidad. Sin embargo, admitieron desconocer la existencia o resultados de estudios sobre el impacto que este tipo de explotación pudiera tener en los mantos freáticos. En respuesta, la mayoría de los legisladores se comprometió a solicitar que dichos estudios sean presentados y revisados por el Congreso estatal antes de iniciar cualquier actividad extractiva.
El diputado panista Alfredo Paredes mencionó que Petróleos Mexicanos ya cuenta con delineamientos desde 2010 que indican la ubicación de estos yacimientos, aunque al ser cuestionado respecto a la existencia de análisis específicos sobre la afectación a los acuíferos, reconoció que este aspecto requiere revisión y confirmación. Paredes destacó que la mayor concentración de gas se encuentra en la zona de La Ribereña, abarcando municipios como Hidalgo, Guerrero y Sabinas, enfatizando que la explotación generará un crecimiento significativo en el empleo, estimando que se duplicará.
Además, señaló que la infraestructura instalada para la conducción de gas en 2010 está en su mayoría desmantelada o robada, lo que representa un reto para la operación; pese a ello, aseguró que se escuchará a la sociedad y se tomarán en cuenta sus inquietudes antes de dar paso a cualquier extracción.
Posiciones y condiciones expresadas por los legisladores
El diputado Jorge Arturo Valdés Flores, representante del Partido Verde Ecologista de México, expresó que es fundamental esperar a que expertos internacionales realicen estudios confiables que determinen el daño potencial a los mantos freáticos. Al mismo tiempo, reconoció la preocupación social debido a la alta tasa de desempleo en la región central de Coahuila, lo cual aumenta la presión para abrir estos proyectos extractivos.
Valdés Flores comentó que las empresas interesadas en invertir en esta actividad están cotizadas en la Bolsa de Valores, lo que garantiza un cierto nivel de responsabilidad para evitar prácticas irresponsables. Por ello, planteó la recomendación formal en el Congreso para exigir la presentación y análisis exhaustivo de los estudios sobre impactos ambientales.
El diputado panista Gerardo Aguado indicó que la extracción de gas shale puede ser viable siempre que se asegure que no afecte negativamente al medio ambiente y promueva la actividad económica sin comprometer los recursos naturales. Subrayó que es esencial recopilar las diferentes opiniones de grupos tanto a favor como en contra, y que los estudios deben estar avalados por agencias de investigación con credibilidad y trayectoria, asegurando así la certeza en el proceso.
El debate ambiental y social en el Congreso
Por su parte, el diputado Alberto Hurtado hizo énfasis en la necesidad de socializar el proceso de extracción con bases firmes y evidencias claras. Destacó la urgencia de generar energía, reconociendo que, si bien existen preocupaciones sobre contaminación, los avances tecnológicos actuales permiten gestionar la extracción de gas shale de manera eficiente y con un bajo impacto en el ambiente.
Este debate refleja la complejidad del tema, donde convergen intereses económicos, ambientales y sociales, resaltando la importancia de un marco regulatorio robusto y transparente para garantizar un balance entre desarrollo y conservación. Queda claro que, aunque la extracción de gas shale es vista como una oportunidad para impulsar el empleo y la economía local, es imprescindible contar con estudios rigurosos que prevengan daños irreversibles a los recursos naturales y aseguren el bienestar de las comunidades.
El compromiso de los diputados de Coahuila de requerir y revisar los estudios de impacto ambiental antes de autorizar la actividad es un paso fundamental para avanzar con responsabilidad en esta materia. La vigilancia ciudadana y el diálogo abierto serán claves para que la explotación del gas shale se realice bajo criterios técnicos, científicos y sociales que protejan el entorno y promuevan un desarrollo sostenible para la región.