En México, el transcurso del tiempo parece desgastar el amor, tal como describe una famosa canción, y esta realidad se refleja en las cifras oficiales. Durante el año 2024, se registraron un total de 161 mil 932 divorcios en el país, de los cuales un notable 33.8 por ciento correspondió a parejas que llevaban 21 años o más de casados, confirmando así una tendencia que resalta la duración prolongada del matrimonio como un factor relevante en la disolución de la unión matrimonial.
Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este porcentaje representa el valor más elevado dentro de los distintos rangos de duración matrimonial analizados. Este organismo ofrece un desglose detallado que permite entender la distribución temporal de los divorcios y cómo estas se concentran en ciertos periodos específicos del matrimonio, dando una mirada clara a los momentos críticos que enfrentan las parejas.
El contexto educativo también juega un papel importante en la estructura matrimonial en México: el 80 por ciento de quienes contraen matrimonio poseen al menos estudios de secundaria. Estas estadísticas se complementan con datos sobre la inflación, como el incremento del 3.6 por ciento en Monterrey, que afecta principalmente a los hogares con menores ingresos, potenciando factores económicos como causantes indirectos de tensiones dentro del vínculo matrimonial.
Las estadísticas de divorcio del 2024, basadas en la duración legal del matrimonio, revelan que solo el 1.6 por ciento de los divorcios ocurren en parejas que llevan menos de un año casadas. Esto equivale a 2 mil 591 parejas que decidieron poner fin a su relación formalizada en un tiempo tan breve, lo cual, aunque es un porcentaje bajo en la comparación general, refleja la existencia de rupturas tempranas que merecen atención por sus causas particulares.
El INEGI también señala que el 19.4 por ciento de los divorcios corresponden a parejas con una duración matrimonial entre uno y cinco años. Una etapa en la que las parejas aún enfrentan ajustes significativos en su convivencia y pueden aparecer las primeras fracturas irreparables en la relación.
Por su parte, el 17.9 por ciento de los divorcios se registraron en matrimonios que van de los seis a los nueve años, un periodo que muchas veces coincide con cambios vitales, como el desarrollo profesional, la crianza de hijos y nuevas dinámicas personales, lo que puede generar tensiones adicionales.
Asimismo, en parejas con entre 16 y 20 años de matrimonio se reportó un 11.7 por ciento de divorcios, demostrando que incluso vínculos con una larga trayectoria enfrentan amenazas a su estabilidad.
Finalmente, y destacando por su elevada incidencia, el 33.8 por ciento de los divorcios en México en 2024 corresponde a matrimonios que superan los 21 años de duración. Esto significa que 54 mil 732 parejas que habían mantenido una relación conyugal por más de dos décadas decidieron disolver legalmente su unión durante ese año, un fenómeno que invita a reflexionar sobre las causas profundas y los procesos que llevan a la ruptura incluso en relaciones prolongadas.