Las adicciones deben comprenderse como una enfermedad multifactorial que impacta de manera profunda e integral en la vida de quienes la padecen, lo que exige un abordaje terapéutico especializado, personalizado y con un acompañamiento familiar constante, señaló Cecilia Martínez, directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Torreón. Este enfoque es esencial para atender las diferentes dimensiones que involucra la adicción.
Contrario a la creencia común de que superar una adicción depende únicamente de la fuerza de voluntad, Martínez explicó que el proceso de recuperación es mucho más complejo. Los pacientes atraviesan diversas fases emocionales, desde la negación hasta la aceptación y la acción. Además, el inicio del tratamiento puede ser por decisión propia o motivado por factores externos como exigencias laborales, escolares o legales, lo que añade capas de dificultad y variedad a cada caso.
En relación al tratamiento, la directora del CIJ Torreón destacó que no existe un único modelo terapéutico ni un periodo estándar para la recuperación debido a que cada situación es particular. Sin embargo, mencionó que uno de los esquemas más extendidos en La Raza Media contempla internamientos de hasta tres meses, durante los cuales el paciente se somete a un proceso intensivo de desintoxicación dentro de un ambiente controlado. Pese a ello, la fase crítica inicia al finalizar el internamiento, cuando el paciente regresa al entorno cotidiano.
«El seguimiento constante es esencial para evitar recaídas, porque una vez que el paciente retorna a su entorno habitual, influido por factores sociales y familiares, existe un alto riesgo de retroceso en el proceso de recuperación».
Por esta razón, Martínez enfatizó la importancia de que la familia participe activamente en el tratamiento terapéutico, dado que la dinámica familiar puede tener un efecto decisivo en el éxito o fracaso de la rehabilitación.
Internamientos: decisiones basadas en evaluaciones previas
Respecto a las modalidades de internamiento, la directora advirtió que estas deben fundamentarse en una evaluación clínica previa, ya que no todos los casos requieren hospitalización. Particularmente en jóvenes o personas con un consumo inicial, los tratamientos ambulatorios pueden ser más efectivos y menos invasivos.
Sobre las prácticas irregulares donde algunas personas son internadas de manera forzada, vulnerando sus derechos, Martínez aclaró que aunque existen situaciones graves, como episodios psicóticos derivados del consumo, que exigen intervención inmediata, estos casos deben ser canalizados a instituciones especializadas en salud mental y bajo estricta supervisión médica, garantizando los derechos humanos y la atención adecuada.
Urgente necesidad de fortalecer la infraestructura en salud mental
Cecilia Martínez reconoció que la insuficiente infraestructura en salud mental, incluyendo la carencia de hospitales psiquiátricos en diversas regiones de La Raza Media, obliga a las familias a buscar alternativas que no siempre están reguladas ni garantizan calidad en la atención. Esta realidad subraya la urgente necesidad de fortalecer y ampliar el sistema de atención en salud mental y adicciones para ofrecer respuestas adecuadas y oportunas a la población.
Esta falta de recursos adecuados no solo limita el acceso a tratamientos de calidad sino que también pone en riesgo la integridad y derechos de quienes enfrentan trastornos por consumo. Por ello, es indispensable promover políticas públicas que fortalezcan la infraestructura y los servicios especializados.
En conclusión, el abordaje de las adicciones debe ser integral, considerando que cada persona es única y requiere un plan terapéutico adaptado a sus circunstancias. La conjunción de un tratamiento profesional, el acompañamiento familiar y un sistema robusto de salud mental son claves para alcanzar la recuperación y prevenir recaídas.
El Centro de Integración Juvenil en Torreón continúa trabajando para mejorar sus protocolos y sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de brindar apoyo completo y respetuoso a quienes enfrentan esta enfermedad, marcando así una diferencia significativa en la vida de muchas personas y sus familias.